Elige nombre para tu hijo, ¡y también apellido!

Siempre había pensado que el día que me tocara ser madre, además del bienestar de mi bebé, uno de los grandes quebraderos de cabeza que iba a tener era decidirme por el nombre que le pondría a mi hijo.

Pero qué sorpresa: ¡ahora resulta que también hay que decidir el orden de los apellidos! Otro motivo más de 'discusión' familiar.

Elegir el apellido para tu bebé

Padres con su bebé

En muchas familias como la mía, el apellido del abuelo paterno está en peligro de extinción. Sólo mi hermano tiene la posibilidad de dar continuidad al apellido familiar, al menos, una generación más. Pues bien, ¡se acabaron los quebraderos de cabeza! Abuelo, ya puedes estar tranquilo, ¡los hijos de tus nietas también podrán llevar tu apellido en primer lugar!

Con la Ley del Registro Civil español, los padres pueden decidir el orden de los apellidos de sus hijos. El problema llega en la letra pequeña, si no nos podemos de acuerdo, los apellidos se colocarán por orden alfabético. Y con este método, apellidos como Vargas o Velázquez podrían desaparecer en favor de los Álvarez o los Aparicio. ¿Acabarán todos los niños apellidándose Álvarez, Fernández o González y desaparecerán los Sánchez o los Romero?

Independientemente de esta polémica, que todavía dará mucho que hablar, hay que mirarlo como un avance porque, yo me pregunto, ¿por qué había que poner obligatoriamente primero el apellido del padre y no el de la madre? Siempre lo hemos aceptado como algo normal sin pararnos a pensar en la posibilidad del intercambio. Ahora, además de enorgullecernos al ver que nuestros hijos firman con el apellido de su madre, muchos pequeños también respirarán tranquilos al comprobar que, gracias al intercambio de sus apellidos, se acabarán ciertas rimas que pueden hacer mucho daño como "Muelas De Arriba".

Pero no en todas partes es así. En otros países como Brasil, los hijos llevan en primer lugar el segundo apellido de la madre y después también el segundo apellido del padre. O en Estados Unidos, cuando te casas, adoptas automáticamente el apellido de tu marido y pierdes el tuyo; véase a la señora Obama, ¿cuántos saben que Robinson era su apellido de soltera?

Ángela del Caz. Redactora de GuiaInfantil.com