¿Miramos a la luna, mamá?

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Algo ha llamado especialmente la atención de los niños este fin de semana, ¡la luna llenaj! Al caer de la tarde el cielo se convirtió en un verdadero espectáculo para ellos. Mi hija se acercó a la ventana y sus ojos crecieron como dos lunas llenas. 'Mamá, mamá, ¡ven a ver la luna! Y allí estaba la luna, espectacular, espléndida... ¡enorme!! Nadie pudo ignorarla.

Hacer cosas tan sencillas y especiales como mirar la luna desde el cristal de la ventana, siempre ha sido una de los momentos más entrañables con mi hija, porque si hay algo que nos atrae a todos en casa, eso es la luna, especialmente cuando llega llena y colmada de luz.

Mirar la luna con los niños

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De pequeña, a mi hija le encantaba sentarse en el mirador de nuestra casa para observar la luna. Eso la dejaba tan relajada... Al principio, de tanto mirar al cielo se acababa dormida en su cojín. Ya un poco más mayor, le dio por dibujar y colorear la luna. '¡Qué difícil hacerla tan redonda!' Luego, intentaba sacar fotos como si quisiera apoderarse de su luz.

Con el tiempo, otras cosas le llamaban más la atención y la luna fue dejando de ser tan importante. Aunque mi hija no mirara tanto a la luna como antes, seguía manteniendo su interés por ella. Ella empezaba a mirar la luna a través de los libros, de los cuentos y leyendas. Pienso que la luna ejerce una fascinación y atracción especial en los niños. Aunque en sus dibujos ellos reflejen más el sol, la luna es siempre algo inalcanzable en su imaginación y en sus deseos. Algo así como un baúl de sorpresas.

Los expertos dicen que la luna tiene poder sobre nuestros comportamientos, sobre nuestro estado de ánimo y carácter. Yo diría que la luna, como nosotros, tiene sus fases. Al igual que la luna muchas veces nos sentimos llenos y plenos, y en otros momentos más retraídos o más abiertos. De un modo o de otro, cuando nos encontramos en familia, no es necesario hacer grandes cosas o grandes esfuerzos para sentirnos colmados. Un simple encuentro con la luna, por ejemplo, puede convertirse en un motivo de celebración, ¿no crees?