Las mujeres embarazadas sí pueden comer jamón ibérico

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

El jamón ibérico, ese manjar típico español al que ya han sucumbido miles de personas en todo el mundo. Son pocos los que han probado el auténtico jamón de cebo o de bellota y pueden resistirse a él, es un lujo gastronómico, pero un lujo que no pueden disfrutar las mujeres embarazadas.

El jamón serrano, junto con el resto de embutidos, ha estado vetado a mujeres embarazadas para evitar el contagio de la toxoplasmosis y los riesgos que conlleva para el bebé. Ante la eventualidad hay quien lo congela, quien lo evita y a quién le da igual la recomendación. Sin embargo, recientes estudios lo confirman, en el embarazo... ¡se puede comer jamón ibérico!

Jamón ibérico en el embarazo... ¡se puede comer!

Jamón ibérico para embarazada... ¡sí!

El jamón serrano es, en definitiva, carne cruda, por lo tanto se considera posible portadora del parásito toxoplasma gondii, que puede poner en peligro la salud del bebé ya que produce malformaciones. Ante ese riesgo, miles de mujeres embarazadas hemos tenido que contemplar como ese delicioso alimento pasaba por delante de nuestras narices sin poder saborear ni un poquito y hemos tenido que conformarnos con respirar el irresistible olorcillo que emana.

Estos vetos gastronómicos son los responsables de que muchas embarazadas, entre las que me cuento, hayan pedido como primera comida tras el parto: ¡un bocadillo de jamón!

Pues bien, si hasta ahora se consideraba un alimento de riesgo, hay quienes dicen que esto no es así, al menos en lo que se refiere al jamón ibérico de origen. El Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia realizaron en colaboración un estudio que demostró que el parásito se extingue en el proceso de curación al que se somete el jamón ibérico.

El estudio se llevó a cabo con cerdos infectados naturalmente con el parásito y tras el proceso de curación, no se observó ni rastro del toxoplasma.

Los jamones ibéricos y los cebo, con denominación de origen, se someten a un proceso de curación que dura al menos 2 años: 14 de curación, 3 en una cámara entre 2 y 4º, salado y secado natural.

Estas normas de calidad vigentes en el jamón ibérico, acaban con el parásito toxoplasma. Además, investigaciones de la Universidad de Zaragoza previas al estudio ya adelantaron la seguridad de los jamones ibéricos.