Gracias a los abuelos menos niños obesos

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

La teoría de que los abuelos están para ‘malcriar’ a los nietos, permitiéndoles que hagan todo lo que los padres no les consienten, se ha derrumbado por completo en lo que se refiere a la dieta de los niños. En España, la mitad de los abuelos prepara la comida a sus nietos por lo menos una vez a la semana, transmitiéndoles sus buenos hábitos de alimentación.

Dieta sana de abuelos a nietos

Niños menos obesos gracias a los abuelos

Qué suerte tienen los niños que son alimentados por sus abuelos, ¿verdad? Según el primer estudio sobre la “Influencia de los abuelos en la alimentación de los niños”, de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad) junto a la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), dos de cada tres abuelos promueven una dieta rica en verduras, frutas y legumbres, del estilo que ellos mismos consumen, entre sus nietos.

Los abuelos exportan sus buenos hábitos de alimentación a los nietos así como a toda la familia. Por lo menos es lo que revela el estudio realizado con 404 personas mayores de 60 años, que afirmaron consumir unas tres piezas de fruta al día, comer pescado unas tres veces y verduras unas cuatro veces a la semana. Además, en su dieta casi no consta alimentos con grasas saturadas.

Considerando que los buenos hábitos de alimentación deben ser adquiridos por los niños desde la más temprana edad, para evitar que de mayores sufran de sobrepeso u obesidad, no les viene mal que tengan que quedar con sus abuelos mientras sus padres trabajan. Es más, creo que los padres, que tanto tienen qué aprender de los abuelos, también deberían seguir sus pautas nutricionales.

En el caso de que a sus nietos no les guste la comida, ellos no les ofrecen otra alternativa ya que la idea es que los niños aprendan a comer de todo. Por lo menos un 66 por ciento de las abuelas adoptan este tipo de educación alimenticia. Y aparte de todo eso, algo que también considero importante, es que los abuelos potencian los encuentros familiares en torno a la mesa. Compartir mesa y comida es un hábito que se está perdiendo mucho y que deberíamos recuperarlo, siempre que podamos.