Impuestos para reducir la obesidad infantil

Cuidar los hábitos de alimentación desde la más tierna infancia es una de las soluciones para reducir la obesidad entre la población. El aumento de la tasa de obesidad y diabetes en edades cada vez más tempranas ha saltado todas las alarmas en materia de salud y parece que todas las medidas de prevención son pocas cuando se habla de salud, sobre todo, cuando se habla de salud infantil.

Gracias a esta sana preocupación culinaria, en muchos colegios ya se enseñan pautas de nutrición en el aula, se realizan talleres en los comedores escolares sobre la importancia de un buen desayuno y se muestra a los niños los beneficios de una dieta sana y equilibrada donde una buena cantidad de frutas y verduras debe primar sobre la ingesta de grasas y azúcares.

Menos hamburguesas para los niños

Impuestos contra la comida basura

Pero formar a los niños en buenos hábitos alimenticios no es lo único que se puede hacer. Otras iniciativas han ido más lejos. Así, por ejemplo, recuerdo la prohibición del consumo de bollería industrial que no cumpla objetivos saludables en los colegios españoles o la intención de prohibir el regalo en los packs infantiles de comida de algunos establecimientos de hamburguesas para evitar que los niños relacionen este tipo de comida con el regalo.

En favor de la salud y de reducir al máximo el riesgo de enfermedad cardiovascular que trae asociado la obesidad, lo último ha sido gravar la comida basura con impuestos más altos como supuesta solución contra su consumo, ya que estudios médicos de todo el mundo han probado que el exceso de calorías de esta comida basura esta relacionado con el aumento de la obesidad y el sobrepeso en el mundo.

Esta iniciativa de considerar la comida basura tan insana como el tabaco, al que hay que atiborrar de impuestos para que la población renuncie a su consumo, partió de Estados Unidos, concretamente de una ley de la ciudad de San Francisco y ahora Dinamarca ha sido el primer país europeo que ha recogido esta iniciativa. El país nórdico ha sido el primero del mundo en introducir un impuesto que grava a los alimentos altos en grasas saturadas, una de los más perjudiciales para la salud ya que causa enfermedades como la obesidad o la diabetes. se gravan aquellos productos que contengan más del 2,3 por ciento de grasa saturada como la mantequilla, el queso, la pizza, la carne y alimentos procesados (galletas o pasteles). Por ejemplo, cada kilo de mantequilla ha aumentado en más de un euro. El objetivo del gobierno danés es conseguir una reducción del 10 por ciento en el número de personas obesas. Las autoridades esperan que se reduzcan las muertes prematuras en el país causadas por enfermedades cardiovasculares.

No obstante, existen otros productos tan perjudiciales para la salud como las grasas saturadas, que son la sal, el azúcar y los hidratos de carbono refinados, que desde luego, engordan. El asunto está generando todo tipo de opiniones y la pregunta es: ¿será esta la solución? Para las familias, lo más acertado para su bolsillo sería que al mismo tiempo que se decide subir el IVA de la comida basura, descendiera en el mismo porcentaje la comida saludable, lo que beneficiaría a muchos en los gastos de la cesta de la compra o que el impuesto de la comida basura se ciñera a los establecimientos.

Marisol Nuevo.