Contra la obesidad infantil, las recetas de cocina de mamá

Las madres tenemos buena mano en la cocina, pero debido al estilo de vida que llevamos ahora nos falta tiempo para dedicárselo a los fogones. Además, como a todos nos gusta comer, probar nuevas recetas de cocina y cada vez sabemos más de nutrición y de alimentación infantil, una ciencia que, bien aplicada cuida, nuestra salud y la de nuestros hijos, dedicar esfuerzo a cocinar lejos de ser una pérdida de tiempo, se ha convertido en una inversión muy rentable.

Las mamás que cocinan tienen hijos más sanos

Niña con madre en la cocina

Así, un estudio sobre obesidad infantil, realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Granada, en España, ha desvelado que cuando cocina la madre, los hijos son menos obesos y están mejor alimentados. El estado nutricional de los niños y la persona encargada de preparar dicha comida tiene una gran relación, ya que existe una gran asociación entre la persona que cocina diariamente en una casa y la situación física y de salud de los hijos.

Y es que son las madres las que regulamos la ingesta de proteínas, grasas e hidratos de carbono, que comemos en familia, gracias a que nos preocupamos por la alimentación y la obesidad infantil. Cuando las madres cocinamos estamos pendientes de alternar comidas, lo que significa que si un día hemos tomado carne, al día siguiente tomaremos pescado, y al otro huevos, si hemos comido pasta, no lo haremos durante dos días seguidos, sino que al día siguiente seguramente tomaremos verdura o legumbres. Lo mismo sucede con el desayuno o con la merienda, un espacio culinario en el que las madres siguen apostando por el bocadillo, que es sano, y los lácteos para compensar con calcio el crecimiento de los niños.

Al parecer, aquellos niños cuyos menús son preparados por sus madres están mejor alimentados y sufren menos casos de obesidad infantil, mientras que el estado nutricional de los niños es más perjudicial y tiende a llevar a los niños al sobrepeso, si la persona encargada de cocinar diariamente es otra diferente a la madre. Según el estudio, sigue siendo la madre quien mejor conoce las necesidades alimentarias de sus hijos y la mejor preparada, en términos de conocimientos alimentarios, para la elaboración y el mantenimiento de una óptima alimentación familiar.

El papel de la madre siempre ha sido fundamental en la alimentación de una familia. Ahora, cuando la madre trabaja, los niños suelen comer en comedores escolares, con los abuelos o con otros familiares. Además de descubrir este estudio que las madres alimentan mejor a sus hijos, ha revelado que las madres contribuyen a animar a sus hijos a evitar una vida sedentaria, limitando las horas que dedican a ver la televisión, a jugar a la consola o estar frente al ordenador. El estilo de vida saludable es fundamental para evitar la obesidad infantil y prevenir la obesidad en el futuro.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com