Cuidado con el bebé en el aeropuerto

¡Que noticia más triste la que acabo de leer! La del bebé de cinco meses que ha fallecido en una cinta transportadora del aeropuerto de Alicante, España. Al parecer, el accidente ha ocurrido debido a un despiste de los padres del pequeño.

Eso me ha hecho recordar los nervios que tenía cuando me iba de viaje en avión con mi hija pequeña. Eran tantas las cosas que llevar en la mano: mi bolso, su bolsa y su carrito de paseo, los documentos, el billete... y eso sin hablar de tener a mi pequeña siempre en brazos. La tenía siempre muy pegadita a mí, siempre. Que angustia debe estar viviendo los padres del bebé. No me extraña que tengan ayuda psicológica.

Viajar en avión con un bebé

Cuidados con el bebé en un aeropuerto

Uno nunca puede saber lo que puede pasar en un aeropuerto y mucho menos con un bebé. Con mi hija lo hemos pasado de todo, retrasos del vuelo, prisas, aglomeraciones, colas, hambre, aburrimiento… ¡Y qué odisea para cambiarle el pañal! Como siempre la llevaba a todos los viajes en avión que hacía desde cuando tenía un mes de nacida, me inventaba de todo para mantener a mi pequeña satisfecha y controlada. Por eso, os recomiendo un par de consejos, según mi experiencia.

Si vas de viaje en avión con tu bebé:

1- Llévale siempre pegadito a ti. Puedes usar un porta-bebés, hay mil formas de llevarlo bien juntito a tu cuerpo, con una mochila porta-bebé, o amarrados con fulares, u otros modelos de porteo para bebés.

2- En su bolsa de paseo no puede faltar pañales y cambiador, alimentos ligeros, toallitas higiénicas, y algunos juguetes para distraer al bebé mientras tengan que esperar la hora del embarque.

3- NO se puede olvidar que los padres acompañados de menores de edad tienen preferencia para embarcar y para pasar los controles de seguridad.

4- Mantener al bebé bien ventilado. Ni con mucha ni con poca ropa para que se siente a gusto.

5- En el aeropuerto, lo primero es el bebé y su seguridad. Si el bebé gatea, busca un espacio aparte y alejado de la aglomeración para que él pueda se mover un poco. Si todavía no camina, ponle sentado en su sillita algunas veces. Y si ya da sus primeros pasos, mucho cuidado y vigilancia en todos los momentos.

Y para terminar, ¡qué no cunda el pánico! Los contratiempos, así como los infortunios pasan, aunque nos dejan con un mal sabor en la boca.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com