El peligro de abrigar a los bebés con mantas polares

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Abrigar al bebé en épocas de frío es fundamental, pero si no lo hacemos correctamente y nos excedemos, corremos el riesgo de que su cuerpo llegue incluso a tener febrícula (por encima de los 37º).

Más aun, también hay que tener cuidado con qué elementos le abrigamos, recientemente nos están alertando sobre el peligro de envolver a los bebés en mantas polares. Te contamos los riesgos que entrañan estos elementos para los recién nacidos.

Por qué no se debe tapar al recién nacido con mantas polares

Cómo abrigar bien al bebé

Los padres podemos ser muy exagerados, tanto es así que no es extraño ver un bebé vestido como un esquimal: con buzo, manoplas, bufanda, saco para la silla... Yo he llegado a ver bebés con todo ese despliegue y además dentro del plástico contra la lluvia en días en los que no caía ni una gota de agua. Si esos bebés fueran capaces de protestar, lo harían con seguridad. 

¿Y en casa? En ocasiones hay padres que temen que sus bebés pasen frío y lo envuelven en edredones, demasiadas capas o incluso mantas de lana polar. Pues bien, estas últimas son muy peligrosas.

Un grupo de matronas de Whanganui, en Nueva Zelanda, están alertando sobre el riesgo de las mantas polares para los bebés y tratan de concienciar a los padres para utilizar tejidos más adecuados para los recién nacidos. 

Las mantas de lana polar están hechas con bolsas recicladas, por lo tanto, son materiales elaboradas a base de plástico, un material que no transpira. ¿Qué puede ocurrir entonces? Los bebés pueden sudar en exceso, sobrecalentarse demasiado o incluso quedarse fríos ya que el sudor no se evaporaría y permanecerían mojados.

Es más, los materiales polares, además de incrementar la temperatura del cuerpo, pueden provocar enfermedades respiratorias ya que retienen la humedad del aire y prolongan el contacto del niño con esa humedad.

¿Cómo abrigar al bebé correctamente?

El termostato de los niños es igual que el nuestro, sienten el mismo frío o calor que sentimos los adultos. Es más no sólo no son más sensibles al frío sino que además suelen estar más activos y moverse más por lo tanto, favorece que entren en calor. Lo mejor es aplicar el sentido común. En el caso de los bebés menores de un mes, que regulan peor la temperatura sí se hace necesario aplicar la regla de 'una capa más que a los adultos'.

Si el bebé vaya en cochecito y dispones de un saco para el mismo, es importante valorar la ropa que lleva. Sólo hemos de imaginar lo que sentiríamos nosotros si tal y como salimos a la calle nos meten en un coche con mantas. Depende del frío que haga será necesario eliminar capas de ropa o no. 

En caso de que porteemos al bebé, es importante recordar que nosotros daremos calor al bebé en las partes que están en contacto con nuestro cuerpo, por lo tanto, no hemos de abrigarlas en exceso y sí preocuparnos más de las que lleva al aire.