Una caja sensorial para estimular los sentidos de tu bebé

Marta Veguillas OcañaPedagoga

La estimulación sensorial incluye actividades y materiales para estimular los distintos sentidos como son: el visual, táctil y auditivo, entre otros. Cuando trabajo con niños procuro utilizar materiales comunes, presentes en el día a día de los más pequeños y no comprar todo, para que puedan transferir los conocimientos adquiridos a su vida diaria.

Ocurre además que cuantos más naturales son los objetos que utilicemos, más atractivos son para los niños y más motivación suscitan. Así que vamos a daros algunos ejemplos de cajas de estimulación sensorial de lo más caseras.

Cómo hacer una caja de estimulación sensorial casera

Bebé mira caja 

Las cajas de estimulación sensorial son recipientes con materiales diferentes de distintas texturas con los que vamos a trabajar o jugar, entre otras cosas, la integración táctil y diversas destrezas de procesamiento cognitivo. 

Las cajas casi siempre suelo llenarlas de algún material que sea abundante y que sirva de base como por ejemplo: arena de playa, arroz, lentejas etc.. Y luego sobre esta base se introducen diferentes materiales para trabajar, tanto la destreza manipulativa, como coger pinchitos y colocarlos sobre un tablero, u otras habilidades más relacionadas con la estimulación cognitiva, como por ejemplo, buscar piezas según formas, tamaños, colores.

En una ocasión realicé una caja de estimulación sensorial de la siguiente manera: introduje arena de playa en gran cantidad y mostré al bebé 10 canicas de colores. Introduje las canicas dentro de la arena y el trabajo que tenía que realizar era encontrar las canicas.

Otro ejemplo puede ser: llenar una caja de porexpán en bolitas y luego introducir dos o tres tipos de legumbres distintas; judías, garbanzos etc... el objetivo es que busquen las diferentes legumbres y clasifiquen por tipo.

También podéis meter dentro de una caja: telas, pañuelos de diferentes texturas, estropajos, pañuelos de seda, trozos de lana, de pana etc... e incluso podemos introducir otro tipo de estimulación, en este caso la visual, incluyendo telas opacas, otras translucidas para experimentar si vemos o no con los distintos tipos de tela.

Según edad de niño y de la capacidad manipulativa de éste podemos escoger materiales más grandes, o más pequeños, y de esa manera también controlar que si son demasiados pequeños, se pueda sufrir el riesgo de que lo introduzcan en la boca y se lo traguen

Y lo más importante de todo es sin duda, que esta actividad sea lo más lúdica posible, para tratar de que los niños no pierdan el interés y la motivación.