Cómo se coge a un bebé recién nacido

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

¿Cómo se coge a un bebé? Puede parecer una pregunta absurda y obvia, pero en realidad no lo es. Recordad el momento en el que nació vuestro hijo o hija. En la clínica, los amigos y familiares se van sucediendo para conocer al recién nacido y cuando les ofreces tomar al bebé entre sus brazos, aunque hay mamás que prefieren que no lo tome nadie, siempre alguien comenta: 'Ah, qué miedo, no sabría cogerlo, yo prefiero mirarle'.

O también, ese padre primerizo que intenta hacerlo lo mejor posible pero que lleva al bebé con la cabecita ladeada y caída hacia atrás mientras la madre se pone nerviosa al contemplar la escena.

Consejos para tomar un bebé entre tus brazos

Recién nacido en brazos

El recién nacido es tan frágil y delicado que, si nunca has cogido a un bebé o incluso si hace mucho tiempo que no lo haces, da cierto reparo tomarlo entre los brazos. Es tan pequeño que sientes el temor de no hacerlo bien, de causarle algún daño o incluso que resbale entre tus brazos.

Puedes tener en cuenta estos consejos para no moverle en exceso ni causarle ningún daño al sacarle o dejarle en su cunita:

- Los recién nacidos no saben controlar su cabeza ni el cuello por lo que si intentas levantarlo de las axilas, su pequeña cabecita se vencerá hacia atrás.

- Conviene introducir una mano en la cuna y deslizarla por la espalda del bebé intentando que el cuello quede dentro de nuestro antebrazo. De esta manera, le sacaremos ya en posición horizontal y sin moverle mucho.

- Acerca el bebé inmediatamente a tu cuerpo para que esté más protegido. Realiza estos movimientos en principio con las dos manos, pero cuando adquieras práctica podrás sacarle de la cuna tan sólo con un brazo.

- Cuando realices el movimiento inverso, es decir, dejarle en la cuna, mantén el bebé el mayor tiempo posible pegado a tu cuerpo e inclínate hacia el colchón para dejarlo con suavidad en él y finalmente retirar el brazo de su espalda y, por último, de su cabeza.

- Todos los movimientos que realices han de estar llenos de delicadeza y suavidad ya que la densidad muscular de un recién nacido es mínima y no puede controlar su cuerpo.

- Una vez que esté en tus brazos, puedes sentarte en un sillón para estar más segura y poder cambiarle de postura si lo deseas: ponerle erguido para sacarle los gases, boca abajo en tu antebrazo, sobre tu regazo o piel con piel.