Cosas que no necesitas comprar al recién nacido

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Con el primer hijo todo, absolutamente todo, consiste en una dinámica de prueba y error. Esto es, aprendemos con la experiencia y aunque apliquemos todo el sentido común del mundo, la novatada se paga. Sino, que levante la mano el que no se ha escapado a urgencias porque el bebé tenía 38º, o ha esterilizado cada cosa que el bebé tenía a su alcance, e incluso quién no se ha levantado veinte veces en una noche para poner el dedito bajo la nariz del bebé y comprobar si respiraba.

Vamos más allá, al preparar el ajuar del bebé ¿quién no adquirido todo tipo de productos, muchos de los cuales acabaron guardados al fondo del armario o terminaron siendo trastos inútiles?

10 productos poco útiles para el ajuar del bebé

Cosas inútiles que no deberíamos comprar al bebé

1. Mis tíos me regalaron una preciosa silla para comer. Se trata de un elemento que se adapta a la mesa para que el bebé pueda estar sentado con los demás. Jamás lo usé, por varios motivos: uno porque ya llevaba para salir de casa bastantes cosas como para añadir la silla y otro porque muchas mesas tenían topes y no había forma de encajarla.

2. Zapatos: cuando los vemos en las tiendas se nos cae la baba. Esos preciosos zapatitos tan pequeños nos llaman poderosamente la atención, pero el bebé no puede usarlos y además muchas veces no son cómodos para él.

3. Parque del bebé: según mi experiencia, a los bebés no les gusta estar metidos dentro y tras unos minutos comienzan a quejarse. Ya puedes meter dentro sus juguetes favoritos y mantener contacto visual constantemente con él, que además de ser un objeto muy grande para una casa, el bebé dirá... ¡no!

4. Albornoces y capas para después del baño: los albornoces son muy complicados de poner cuando los bebés son tan pequeños, así que... ¡desterrados! Y las capas, generalmente son muy pequeñas y se les salen las piernecitas. Una toalla grande de baño suave les envolverá y secará perfectamente.

5. Robots para preparar papillas. ¿Realmente necesitamos tantos aparatos? Al final termina siendo un trasto más en la cocina, porque nada sabe mejor que un puré cocinado al estilo tradicional: en la cazuela.

6. Calienta biberones. Otro aparato que acaba al fondo del armario de la cocina. Los hay en el mercado especiales para enchufar al coche... ¡en serio! Yo creo que no supone tanto trabajo calentar un biberón al baño maría como hacían nuestras madres. 

7. Portachupetes. En algún lugar lejano y escondido de mi casa, estarán todos los portachupetes que he ido perdiendo a lo largo del tiempo. Yo personalmente, siempre intentaba tenerlos a mano, pero nunca los utilizaba y siempre se perdían (esto debería ser objeto de estudio).

8. Peluches: los bebés no juegan con peluches y para una alérgica como yo... cuando más lejos mejor.

9. Pezoneras. Yo nunca las he usado pero tengo amigas que lo intentaron y cada vez que intentaban acercar al bebé al pecho, arrugaban la nariz y apartaban la boca.

10. Intercomunicadores. He tenido varios y todos han acabado en el cajón, harta de las interferencias, de los ruidos repentinos o de los pitidos.