La vacuna de las niñas

Las niñas disponen de una vacuna adicional que no tienen los niños en su calendario oficial de vacunas: la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), un virus que es responsable del cáncer de cérvix. 

Sólo en la Unión Europea (UE) el cáncer de cérvix es el segundo más común en mujeres después del cáncer de mama. Cada año se registran alrededor de 33.000 casos nuevos y 15.000 muertes por este tipo de tumores.

Una vacuna femenina por excelencia

Niña china se vacuna

Además, un estudio de la OMS considera que el cáncer de cérvix y otras enfermedades relacionadas con el VPH son un problema de salud global. Por ello, la OMS recomienda que la vacunación rutinaria de las niñas contra este virus sea incluida en los programas nacionales de inmunización. Las niñas de 10 a 14 años constituyen la franja de edad ideal para la vacunación rutinaria. Si llegamos a un 70-80 por ciento de la cobertura vacunal en niñas de 12-13 años, la reducción de cáncer cervical en mujeres de 20 a 29 años alcanzaría un 55-63 por ciento para 2025.

Las vacunas son el método más eficaz para reducir la morbilidad y mortalidad de las enfermedades en todo el mundo, junto con la potabilización del agua y la depuración de las aguas residuales. Seguir el calendario de vacunación infantil ayuda mejorar la calidad de vida de las personas y, en general, contribuye a aumentar la esperanza de vida. 

Sin embargo, aunque existen vacunas seguras y eficaces capaces de proteger a la población femenina frente a los genotipos 16 y 18, causantes del 70 por ciento de los cánceres de cuello de útero, en España, por ejemplo, una de cada tres niñas no recibe la pauta completa de vacunación de tres dosis. En este sentido, el principal grupo de vacunación frente al VPH son las niñas preadolescentes antes de que mantengan relaciones sexuales

Esta vacuna juega el papel más activo en la prevención del virus. Un virus que, por otra parte, es muy difícil de detectar a tiempo, pues al ser un virus de transmisión sexual, goza de un amplio período de latencia entre la infección y la aparición de los síntomas, que complica la detección del cáncer en una fase temprana.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com