Las primeras 24 horas de una madre

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

De repente le ves. Después de nueve meses de espera, de incertidumbres y miedos. De sensaciones que jamás antes habías vivido. Y por fin le tienes en brazos. ¡Ya eres madre! Tu primera vez, como todas las primeras veces, te hace llorar, emocionarte... y dudar, sí, dudar. Y esa sensación extraña de felicidad y temor se adueña de ti irremediablemente.

Tu primer día como madre

bebé agarrando el dedo de su madre

Al principio no quieres separarte de él, de tu hijo. Por más que las enfermeras te expliquen que es mejor que descanses, no quieres descansar. Yo no dejaba de mirar a mi hija. De admirarla. De vigilarla. Era una sensación que jamás había vivido. El miedo a que le pasara algo me mantenía alerta a cada segundo. No quería dormir.

Hubo un momento en que su mano se aferró a mi dedo. Sentí que ese instante me unía de por vida a ella. Con ese lazo invisible que ata a las madres. Pensé en el futuro, en lo que aún me faltaba por vivir. Y entonces llegó el vértigo. Ese miedo a no saber hacer frente a tu tarea. Porque nunca has sido madre. Porque esta es tu primera vez. Porque nadie te enseñó nunca la asignatura más importante.

Así que ya ves, las primeras 24 horas con tu hijo son una explosión de sensaciones incontrolables. De amor, de felicidad, dudas, el miedo, la responsabilidad. Y entiendes de pronto que todo eso, todo eso que estás sintiendo, es ser madre. Además presientes que no será sólo ese día, ni el siguiente. Que será para el resto de tu vida.

Sí, lo primero que sientes como madre es felicidad. Una felicidad extrema. Respiras aliviada al comprobar que todo está bien. Que tiene sus deditos en orden, su piel algo roja o amarillenta aún  por el parto. Que tiene buena salud e intenta aferrarse a tu pecho para comer. Pero entonces ves que la leche aún no sale y que tu hijo llora. Y la angustia comienza a invadirte de nuevo. Y por más que te dicen cómo has de colocarte o cómo has de sujetar a tu hijo, ves que no lo consigues. Ésta, la lactancia materna, es una de las principales preocupaciones con las que se encuentra una madre en sus primeras horas. Esa, y el temor al que pase algo, a que de pronto tu hijo deje de respirar. A no ser capaz de despertarte cada tres horas para darle de comer.

Pero todo esto es normal, todas las madres han sentido lo mismo. En esas primeras 24 horas comienzas la carrera más difícil. La más gratificante. No exenta de obstáculos y dudas. Sí, es la profesión más dura: la profesión de madre. Si acabas de ser madre, ¡Bienvenida a clase!