Qué hacer si no te gustan los amigos de tus hijos

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Hables con el padre que hables, te contará la historia de un niño de la clase de su hijo que tiene un comportamiento muy negativo: es agresivo, peleón, manipulador o desobediente. Estos niños, que casualidad, nunca son los propios, están muy mal vistos por los padres quienes piden a sus hijos que no se junten con ellos.

Las amistades de los niños son uno de los motivos de preocupación de los padres, sobre todo, cuando no nos gustan algunos de sus amigos o pensamos que son malas influencias.

Cuando a los padres no les gustan las amistades de sus hijos

Las malas amistades de los hijos

Es importante conocer las amistades de nuestros hijos y, sobre todo, valorar si éstas son positivas para nuestros hijos. Los amigos son una influencia muy grande en la vida del niño, por ello hemos de estar pendientes de quienes son y cómo son.

Sin embargo, algunos padres llevan esta actitud tan al extremo que no aceptan a ningún amigo de sus hijos. Conozco unos padres que ven como una amenaza, un potencial peligro o simplemente no lo suficientemente listos, guapos, simpáticos o cariñosos a los amigos de sus hijos. Tanto es así que han ido apartándoles de su camino hasta aislarles del grupo en exceso.

Por contra, también conozco algún niño y niña que ya desde pequeños tenían unas tendencias muy agresivas y violentas con los demás, y todo ello frente a la indiferencia de sus padres. Esta actitud provoca que no queramos que ese niño se junte con nuestro hijo ante el temor de que le pueda causar un daño moral o físico, pero ¿cómo hacerlo?

- El primer paso es preguntarnos si realmente es una mala influencia para nuestro hijo. Podemos invitarle a casa y pasar tiempo con él o con sus padres para comprobar si sus valores son parecidos a los nuestros, si simplemente es un niño travieso o si realmente podría conducir a tu hijo por un camino no deseado.

- No prohibir sino dialogar: suele ser la primera recomendación de los psicólogos. Si hacemos una prohibición expresa en contra del niño es probable que nuestro hijo o hija se rebele contra ella y siga jugando con el mismo niño. Sin embargo, si hacemos una labor constante de hacerle ver, con ejemplos de cosas que le hayan ocurrido, que ese amigo no es bueno para él, ese mensaje irá calando. 

- Si el supuesto amigo ha llegado al punto de agredirle de forma repetida se hace necesario intervenir y hablar con el colegio o los padres para que tomen conciencia de lo que ocurre y puedan ponerle fin.

Sea como fuere, debemos explicar a los niños qué es la amistad para que entiendan y comprendan cuándo un amigo es bueno y cuándo no. Deben saber que los amigos de verdad son aquellos que no intentan perjudicarnos, nos apoyan, nos quieren y nos respetan. Eso no quita que podamos discutir con ellos en algún momento determinado, sobre todo en la infancia, pero siempre desean nuestro bien.