Los complejos de los niños

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Mi hijo quiere tener el ombligo para dentro. Él lo tiene para afuera, como si fuera un botón. A mi me parece gracioso, original, diferente. Pero él prefiere ser como los demás, y no quiere enseñarlo. 

Hay niños que se dejan el flequillo largo porque no les gusta su frente. O llevan siempre pantalones para no enseñar las piernas. Niños y niñas que sueñan con tener los ojos de otro color, el pelo de otra forma, la nariz más pequeña... Complejos que no ayuda en nada al crecimiento personal. 

Una muñeca para eliminar los complejos de una niña

Muñeca pelo rizado

Sophia quería tener el pelo liso y rubio y la piel más clara, como su muñeca favorita. Odiaba esos rizos rebeldes heredados de su madre, afroamericana. También quería tener los labios finos y la nariz más estrecha. Angélica Sweeting, la mamá de Sophia, se dio cuenta de que los juguetes, repletos de estereotipos,  también crean y potencian muchos complejos en los pequeños. ¿Qué hizo? Crear una muñeca para su hija, a imagen y semejanza de ella. Una muñeca morena, de pelo largo y rizado y hermosos ojos oscuros. Su madre consiguió lo que buscaba: que la niña se acepte tal y como es. Sin complejos.

Cómo afectan a los niños los complejos

El objetivo de Angélica es el de muchos padres y madres: enseñar a sus hijos a quererse como son. Sin que terminen preocupándose por esos tobillos anchos, por esas piernas arqueadas, esas orejas grandes o ese pelo encrespado. Sin tener que desear otro cuerpo. Sin hacer caso a los insultos de otros niños, esos temibles  'cuatro ojos', 'patito feo', 'enano', 'gordo'... 

Sin duda, los padres debemos enseñar a los hijos a no insultar a los demás, a tolerar y respetar las diferencias y a verlo como algo natural. Pero también debemos preparar a nuestros hijos a recibir insultos, y enseñarle a  hacer oídos sordos cuando escuchen esos motes tan crueles. Enseñarles a no hundirse, a no agachar la cabeza. A menudo, serán por tonterías. Será por un pantalón, por un peinado, por los dientes torcidos o por a forma de los ojos. Nuestro hijo, si se quiere, si se valora, no tendrá problemas en escuchar cada una de estas críticas. De lo contrario, su autoestima quedará terriblemente dañada.