Acoso escolar es también pasar de alguien

Es curiosa la confusión que tenemos los padres con el tema del acoso o bullying. Muchos creen que las situaciones de acoso son activas y consisten en intimidar o atacar personalmente a alguien bien con palabras o con violencia física, pero pocos conocen que "pasar de alguien" es también acoso. Y es precisamente esta marginación la que acaba con la autoestima de muchos niños en el colegio.

Estas situaciones que resultan muy comunes en los centros educativos, escuelas e institutos pueden llegar a ser muy dañinas para quienes las sufren, generalmente, en silencio y en soledad. Sentirse ignorado es un duro golpe para la autoestima de cualquiera, pero sobre todo para todos los niños y adolescentes en periodo de formación de su personalidad

Los efectos del acoso entre los niños

Bullying o acoso escolar. Pasar de alguien también es acoso

Aunque todos entendemos que golpear con los puños o dando patadas y hacer burlas durante un periodo de tiempo prolongado son situaciones claras de acoso o bullying, debemos estar también atentos a las situaciones psicológicas de exclusión. Por tanto, las situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que llevan a cabo otros compañeros. Por acciones negativas se entienden tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico, como las psicológicas de exclusión. 

La palabra bullying se utiliza para describir estos diversos tipos de comportamientos no deseados por niños y adolescentes, que abarcan desde esas bromas pesadas, el ignorar o dejar deliberadamente de hacer caso a alguien, los ataques personales, e incluso los abusos serios. 

A veces, es un individuo quien hace el bullying, pero también se puede hacer en grupo o en pandilla y en este último caso la presión suele agravarse, precisamente por la fuerza del grupo ante un individuo solitario. En el acoso, lo más importante no es la acción en sí misma, sino los efectos que produce entre sus víctimas. La mayoría de los niños que se sienten solos, se preguntan por qué no caen bien a nadie, por qué todos pasan de su existencia. En ocasiones, los padres optan por cambiar al niño de centro de estudios para ver si así, con compañeros nuevos deja de repetirse esta situación, pero el aislamiento es como una moneda de cambio con retorno y vuelve a aparecer. 

¿Cuál sería la solución contra el acoso? Las amonestaciones, las amenazas de expulsión y los castigos no suelen intimidar a los acosadores, que cuentan con el respaldo de los amigos. En la mayoría de los casos, estas situaciones pasan desapercibidas para profesores y padres, debido a que los niños las padecen en silencio y con temor. Resultar ser un chivato podría ser todavía peor. Por tanto, la detección precoz por parte de los demás es fundamental para poner freno a estas situaciones.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com