Diferencias entre criar al primer hijo y al segundo

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Cómo todas las primeras veces, tener el primer hijo te hace sumergirte en un entorno nuevo de sensaciones, vivencias, miedos, dudas, emociones... Desde el momento en que ves el positivo en el test de embarazo, todo son nuevas experiencias a las que vamos adaptándonos, superándolas y viviéndolas lo mejor que sabemos y podemos.

Diferencia entre ser mamá primeriza y mamá del segundo hijo

Diferencias de tener un hijo a dos hijos

Para algunas madres, ser mamá primeriza resulta una situación abrumadora y nos viene grande hasta que nos vamos acostumbrando, otras se adaptan en seguida y parece como si toda la vida se hubiesen estado preparando para ese momento. Sea como fuere, con amor y paciencia todas las primeras situaciones se superan.

Mi experiencia con mi primer hijo fue muy diferente al segundo, tanto durante el embarazo como durante la crianza y educación. Ahora, con el paso del tiempo, reconozco haber cometido errores que intenté evitar con el segundo. Estas son algunas de las diferencias que he encontrado entre mi primero y segundo hijo:

- cuántas noches me habré asomado a la cuna de mi primer hijo para ponerle el dedo bajo la nariz para ver si respiraba. Esta situación, un tanto exagerada, no la volví a repetir con el segundo.

- cuando el primero tenía un poco de fiebre, corría al hospital alarmada y muerta de miedo. Unas cuantas visitas después en las que siempre te mandan para casa diciéndote que esperes a que le suba a 38,5 para bajársela y que al menos hay que esperar a que tenga 3 días de fiebre moderada para acudir al médico, ya no sales en plena noche por unas décimas de más.

- con mi primer hijo estaba todo el día corriendo detrás de él por el parque, siempre a un metro de distancia, intentando que no se cayera o agarrándole de la manita en los columpios, en el segundo aunque sigo vigilante, no me pone tan nerviosa verle corretear por el parque. Ya sabes que se caerá y que además es parte del aprendizaje, puedes proteger pero no sobreproteger.

- si un día mi hijo no tenía apetito y no quería comer, inventaba las mil y una historias para conseguir que se terminara la papilla, aunque estuviéramos una hora en el intento. Ahora, cuando mi segundo hijo está inapetente, me doy cuenta de que puede ser por varias razones y que no siempre hay que ser tan estricto como para pretender que se lo acaben todo.

En general, según mi experiencia, con el segundo hijo te relajas, ya no vives las cosas con tanta intensidad y nerviosismo. También es cierto que tienes más trabajo con dos niños y quizás no prestas tanta atención a los detalles como lo hiciste con el primero. Tengo una amiga que dice que el segundo hijo es un 'superviviente' porque ha de crecer con menos atención que el primero, yo no estoy del todo de acuerdo, pero sí creo que no se suelen hacer las cosas de la misma manera, ¿no crees?