Errores comunes de los padres a la hora de reciclar

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Reciclar no sólo supone utilizar los tres contenedores: orgánico, papel y vidrio. En ocasiones simplemente por usarlos, ya nos creemos muy ecológicos, pero no nos damos cuenta que no todos los elementos han de terminar en esos contenedores y, sobre todo, muchas veces no los utilizamos bien. 

Y es que los padres comentemos algunos errores de reciclaje, en ocasiones por desconocimiento y otras por pereza. Si no te lo crees, responde: ¿dónde tiras las toallitas húmedas? Si la respuesta es al váter, estás cometiendo uno de los errores frecuentes de reciclaje.

Errores frecuentes de reciclaje que cometemos los padres

Errores de reciclaje

Aceite doméstico: muchas veces tiramos el aceite que ya no vamos a utilizar por el desagüe, pero además de perjudicar a las tuberías, contamina suelos y ríos. El aceite se puede reciclar, guardándolo en un tarro y llevándolo al punto limpio donde hay un contenedor apropiado para ello. ¿Sabes que puede aprovecharse para hacer biodiésel o jabones?

Toallitas: cada año se tiran toneladas de toallitas húmedas por el váter y provocan graves atascos en los desagües de las casas y en los edificios de viviendas. Por extensión, este hecho acaba dañando el funcionamiento de saneamiento público, y se hace necesario invertir mucho dinero para arreglarlo. Para evitarlo, basta con tener una papelera junto al inodoro y tirar ahí las toallitas húmedas.

Bastoncillos: no se pueden tirar al inodoro, ni tampoco el contenedor amarillo (envases) debe ser su destino. Para un elemento tan pequeño como este, lo ideal es tirarlo al contenedor genérico o llevarlo al punto limpio.

Pañales: puede parecer increíble, pero sí, muchos padres tiran los pañales por el váter, provocando atascos en cañerías, tanto privadas de la vivienda, como generales. Sólo hay un sitio para ellos: el contenedor general de residuos. 

Medicamentos: son productos que pueden contaminar el medio ambiente, por lo que nunca han de ir al contenedor general, sino al específico para tratar tanto el envase como el contenido de forma adecuada.

Papel de aluminio: solemos envolver con él los bocadillos o sandwiches de nuestros hijos pero al terminar de usarlos,  no debemos echarlo al contenedor general, como solemos hacer, sino al amarillo. El 72% de este material se puede reciclar.

Bombillas: si al niño se le ha fundido la bombilla del flexo y has de poner una nueva, no tires la vieja al contenedor de vidrio, es un error. Ha de llevarse al punto limpio. También ocurre con los vasos de cristal roto o los espejos, porque su composición es distinta al vidrio con el que se hacen las botella.

Toallitas húmedas: ¡nunca al váter!