El estrés de la vuelta al colegio

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Soy previsora, o eso creo. Y aún así, la vuelta al colegio siempre me genera estrés. Libros de texto que aún no han llegado, material escolar sin revisar, la mochila, que no estaba en tan buen estado como una pensaba... Y resulta que los polos del año anterior les llegan por el ombligo y el baby tiene manchas imposibles de sacar. 

Los días previos al comienzo de las clases se convierten en una carrera contra-reloj para los padres. Buscar in extremis la ropa que falta, forrar libros y cuadernillos de deberes, llevar al niño a la peluquería para que no llegue al colegio con el pelo enmarañado y destrozado por el cloro de la piscina... Una lista interminable de tareas. Al final del día, los padres caen agotados a la cama y susurran.. ¡que empiece ya el colegio!

Todo lo que los padres dejan para el último momento al preparar la vuelta al colegio

Niños vuelven al colegio

Todos nos solemos plantear buenos propósitos. Pero los buenos propósitos, la mayoría de las veces, se terminan arrinconando en el país del 'ya lo haré mañana', hasta que llega un día que dices: ¡pero si no he preparado nada! Y luego empiezan las carreras alocadas, las colas interminables para hacerse con una camiseta del uniforme o esos encargos de última hora a la tienda de los arreglos de ropa, por si se pudiera aprovechar un año más esa falda que ya no puedes abrocharle a tu hija.

Yo aún tengo libros sin marcar amontonados en una silla y cuadernillos sin forrar, a la espera de algún minuto libre. La ropa del uniforme espera impaciente en los cajones y aún no he conseguido enviar a los niños a dormir antes de las 11 de la noche. 

No sé a qué hora empiezan el primer día, ni el nombre de todos los profesores. No sé qué actividades extraescolares tendrán ni les he probado los zapatos. Tengo que mirar si aún me queda árbol de té para evitar el contagio de piojos. Y tampoco preparé el neceser con el cepillo de dientes, el dentífrico y el peine debidamente identificados. No sé si los calcetines de deporte pueden reutilizarse ni si las zapatillas superaron el curso anterior sin agujeros. Las cuentas no salen, y los gastos superan con creces todas las expectativas. Así que me esperan unos días de infarto, de estrés y desesperación. 

Luego dicen que los niños sufren depresión posvacacional, y que hay que hacer todo lo posible para hacer la vuelta al cole mucho más fácil. No sea que se estresen. El primer día apenas van unas horas a clase. El primer mes de colegio, sólo tienen horas lectivas por la mañana. Así que la evidencia demuestra que en realidad, la depresión posvacacional es más bien para los padres. ¿O no?