La verdadera vuelta al cole

Una imagen vale más que mil palabras y esta fotografía es un reflejo fiel del mensaje de este refrán. La imagen es una divertida caricatura de la realidad que vivimos todas las familias cuando empieza el curso y que refleja la gran alegría de una madre por la verdadera vuelta al cole de los niños. ¿Será que nos hace mucha más ilusión a los padres que a los niños el regreso a las aulas?...

La alegría de los padres por la vuelta al cole

La verdadera vuelta al cole

Una amiga me envió la foto por correo electrónicco con un divertido comentario y cuando vi la imagen por primera vez en la pantalla del ordenador estuve riéndome un buen rato. Y es que la foto tiene gracia... y además responde a una realidad que todos llevamos dentro y que pocos nos atrevemos a comentar abiertamente, a no ser en círculos íntimos y de confianza, que no nos hagan parecer delante de los demás como unos padres desnaturalizados.

Y es que después de todo un verano con los niños de un lado para otro, 'ya no puedo más. Estoy deseando que empiecen el colegio para liberarme un poco de los niños', me comentaba una amiga, muy amiga, ayer mismo mientras intentaba infructuosamente que sus hijos dejaran de jugar en el parque para llevarles a casa. No cabe duda que el verano pone a prueba la paciencia de los padres. Tanto tiempo libre y la ausencia de pautas de rutina diaria y horarios, convierte la vida de los niños en un alboroto constante.

En medio de este caos vacacional, los padres intentamos poner un poco de orden planificando las actividades de vacaciones o su estancia en campamentos, pero al final la vuelta al cole es para todos un respiro. Muchas madres sienten que vuelven a recuperar las riendas de sus vidas, no ya para hacer grandes planes en solitario, sino para disfrutar con cosas pequeñas y sencillas, que de otra manera no valoraríamos tanto como una compra tranquila en el supermercado sin atender a los antojos de sus hijos por cada mural del establecimiento, para no tener que regañar si corren por los pasillos o para no tener que multiplicarse para coger al mismo tiempo las bolsas y los niños al terminar la compra. 

Poco importan los gastos en libros, las horas invertidas en forrarlos, el tiempo empleado en las compras y en la organización de las nuevas tallas de ropa tras el estirón del verano, si pensamos en la satisfacción que nos va a producir el primer día de colegio. Lo importante es que ha llegado el momento de colocar a los niños en el colegio y que a partir de ese día comenzaremos con una rutina que tranquiliza a diario a las familias de nueve a cinco de la tarde. 

Hasta que los niños no empiezan el colegio, el verdadero curso para los padres, muchas tareas se han ido aplazando para ocuparse de ellas justo cuando los niños empiecen el cole. La sensación de libertad que el colegio ofrece a los padres es genial, aunque eso no quiere decir que haya que dejar la educación de los niños en manos del colegio. Sólo es un recurso que nos ayuda a nivel académico con la formación de los niños.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com