Los niños no entienden de enemigos. El gesto del hijo de Ronaldo hacia Messi

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Para un niño de 4 años y medio, la admiración no entiende de colores, prejuicios ni rivalidad alguna. Para un niño de cuatro años y medio, no hay malos ni buenos. No hay amigos ni enemigos. Sólo hay personas.

Cristiano Jr, el hijo del futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo, nos ha demostrado que la amistad y la admiración no tienen por qué tener limitaciones, fronteras ni obstáculos de ninguna clase. Por eso, el niño, al ver a uno de los futbolistas que admira (Leo Messi), no dudó en acercarse a él emocionado y saludarle, ante la atónita mirada de todos. 

La inocencia de los niños destruye muros invisibles

Ronaldo besa a Messi

La espontaneidad, la inocencia, esa chispa que perdemos con los años, hizo que Cristiano Jr no tuviera dudas. Para él, y a pesar de sus escasos cuatro años de vida, el valor de la persona está por encima de sus colores, su ideología, su vestimenta, su forma de pensar. Los niños son capaces de ver más allá, de atravesar esos muros invisibles que nos empeñamos en levantar los mayores. Tal vez porque aún se mueven por instinto y se dejan llevar por el corazón más que por la cabeza.

Cristiano Jr saludó al futbolista Leo Messi, rival en el campo de fútbol de su padre. Se acercó a él y se quedó sin palabras. Cristiano Ronaldo le explicó al futbolista argentino que su hijo había visto por internet vídeos de los candidatos al Balón de oro y que no hacía más que hablar de él. El pequeño sólo consiguió darle la mano, abrumado ante ese momento, justo un poco antes de que le entregaran el galardón como mejor jugador del año a su padre. 

Y fantástico gesto el del padre también, quien, lejos de molestarse, aprovechó ese momento para demostrar y explicar a su hijo la importancia que tiene el valor de la humildad.

¿Quién no recuerda admirar a alguien de pequeño? ¿Quién no recuerda ese sentimiento? Decorar la carpeta con fotos de un cantante o un actor, buscar la manera de acercarse a su ídolo... Pero pocos recordarán el sentimiento de admiración antes de ese momento, antes de perder esa inocencia que hace ver el mundo y la vida con otros ojos.