En el embarazo, no tomes ni una copa de alcohol

El alcohol es una droga aceptada legalmente, que cuenta con un gran número de consumidores sociales, que están lejos de ser alcohólicos, que se caracterizan por beber alcohol ocasionalmente y por desconocer los efectos que el alcohol puede tener en un bebé en desarrollo cuando las mujeres se quedan embarazadas.

Y es que el feto en desarrollo presenta una tolerancia 0 al alcohol y cualquier mínima cantidad que ingiera la madre embarazada puede afectar al desarrollo neurológico de su bebé, dando lugar a enfermedades relacionadas con trastornos de la conducta como el autismo o el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Durante el embarazo, ni gota de alcohol

Durante el embarazo, ni gota de alcohol

Estos son algunas de las conclusiones a las que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Murcia, en España, que han establecido una relación directa entre alcohol y embarazo. Este estudio ha revelado que la prevalencia de mujeres embarazadas que consumieron alcohol durante la gestación fue del 55,7 por ciento, un porcentaje nada despreciable, aunque dentro de esta cifra se encuentran tanto las mujeres embarazadas que presentaban un consumo ligero hasta aquellas que lo realizaban de forma excesiva.

Las consecuencias del consumo del alcohol sobre el embarazo son muchas y no están precisamente exentas de riesgo. El alcohol atraviesa con facilidad la barrera placentaria, poniéndose rápidamente en contacto con el feto. Pero como el cuerpo de éste es inmaduro y no posee las enzimas necesarias para su eliminación, los niveles en su sangre pueden permanecer elevados durante más tiempo que en la sangre materna. 

La mayoría de los autores coinciden al afirmar que el riesgo de la ingesta de alcohol existe durante todo el embarazo, pudiéndose producir daños tanto en la organogénesis como en la fase madurativa. Por tanto, las consecuencias para el feto variarán según la edad gestacional. Como norma general, las malformaciones se producen en el período embrionario y los defectos neurológicos y el crecimiento retardado en el período fetal. 

Los daños que el alcohol puede causar en el bebé en las diferentes etapas del embarazo han sido objeto de diferentes estudios. Uno de ellos ha concluido que con dosis bajas de alcohol se incrementa el riesgo de daños oculares y de anomalías faciales. Además, un hecho probado es que existe una relación directa entre la dosis de alcohol consumida y el riesgo de def ectos congénitos y otros daños sobre el feto. Sin ir más lejos, la edad gestacional y el bajo peso al nacer disminuyen conforme se aumenta la cantidad ingerida. 

Marisol Nuevo.