Las 7 cosas que más enfadan a los padres de los hijos

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Los hijos son capaces de ponernos a prueba como nunca nadie lo ha hecho. Si pensabas que tenías una paciencia infinita o que eras de carácter tranquilo, nada mejor que vivir la maternidad o la paternidad para darte cuenta de que tu personalidad puede cambiar radicalmente cuando hay niños de por medio. Ellos son capaces de sacar lo mejor de nosotros pero también tienen una capacidad increíble para elevar nuestro nivel de estrés hasta límites insospechados.

Qué cosas hacen los niños que enfadan a sus padres

Cosas que nos enfadan de los hijos

Hace unos días comí con varias amigas, todas ellas madres de niños entre 3 y 8 años y estuvimos hablando de las trastadas que habían hecho. De esa conversación salieron las cosas que más nos enfadan habitualmente de nuestros hijos. Curiosamente todas dijimos las mismas:

1- La desobediencia: eso de tener que decir las cosas 10 veces, encabeza la lista de casi todos los padres. No nos acostumbramos a la 'sordera transitoria' de nuestros hijos cuando se trata de obedecer.

2- Que no coman: los niños inapetentes nos desesperan. Tener que inventar mil artimañas, tonterías y trucos para que al final tomen dos trozos de carne y un poco de ensalada es un desafío para nosotros.

3- Cuando te hacen llegar tarde: para salir de casa con niños es necesario preveer con antelación y calcular unos 15 minutos desde que ya están vestidos y calzados para lograr salir por la puerta. Como no siempre es posible, esa parsimonia y tranquilidad con las prisas que solemos llevar no suele terminar bien.

4- Las rabietas: es fácil decir que hay que estar calmado y no prestar al niño demasiada atención cuando tiene un berrinche. Puede que logremos que así parezca ante los ojos de los demás y permanezcamos inmutables, pero por dentro el enfado y la ira se apodera de nosotros cuando nuestro hijo comienza a patalear, gritar o tirarse por el suelo en un momento determinado.

5- Las peleas entre hermanos: hay hermanos que a la mínima ya están peleando, picándose o discutiendo. Tener que acudir a mediar y poner paz entre ellos por cosas nimias constantemente contribuye a que acabemos enfadados.

6- Que se escapen de tu mano: suelen hacerlo además en los momentos más inoportunos como cuando cruzas la calle o estás en un centro comercial atestado de gente.

7- Cuando no quieren ir a dormir: tu cuerpo y tu mente están ya en estado catatónico pero los niños que parecen tener pilas autorecargables, no ven el momento de irse a la cama. Eso de que salgan de la habitación o se nieguen a ir a dormir al final del día nos enerva.