La historia de una mamá peruana en Holanda

Hola! Mi nombre es Nathaly, peruana de nacimiento, holandesa por elección, comunicadora de profesión y madre por vocación. Hace 8 años atrás empezo esta aventura cambiando mi cálida Sudamerica por la fría Holanda

Como muchas otras mujeres, cambié de residencia por amor. Y allí fue donde tuve mis hijos. Os cuento mi historia.

Cómo vive una mamá peruana en Holanda

Mamá peruana en Holanda

Noviembre del 2007: pisé por primera vez suelo holandés con la finalidad de hacer de este país, mi casa. Esa misma Navidad, ya estaba embarazada.  Aún no había aprendido ni 20 palabras en holandés cuando la partera me llenaba de información sobre todo los pros y los contras de esta maravillosa etapa. Por que sí, señores y señoras, en la moderna Holanda, se estila mucho dar a luz en casa, con ayuda de la partera y una enfermera.

A las 20 semanas de embarazo tienes derecho a una ecografía y si todo esta bajo control, es la única que se realizaría en todo el embarazo. En este mismo periodo, tienes que reservar el cuidado postnatal, una enfermera especial que te ayudará después del parto y te enseñará cómo cuidar al bebé ( por cierto es la misma enfermera que te ayuda durante el parto). Si algo tiene Holanda muy bien pensado es esto, esta enfermera es una ayuda infinitamente valiosa para los nuevos padres.

Unas semanas antes de que naciera mi primogénito, tuvimos la visita de esta, hasta ese entonces, amable enfermera. Quien después de acomodarse en nuestro sofá y tomarse un café, empezó el proceso de revisión. Revisó todo lo del bebé, TODO, desde la ropita hasta la calidad del colchón, y empezó a hacer sus apuntes. Para entonces había ampliado mi vocabulario a unas 100 palabras, así que podíamos comunicarnos. De vuelta al cómodo sofá, entendimos cuál era el objetivo de sus apuntes. La muerte súbita (algo que hasta ese día jamás había escuchado) al parecer es un terror universal en este frío país. Palabras muy poco acertadas para una mama primeriza al punto de un ataque de nervios después de esta visita ya no tan agradable. 

Como era de esperarse, y confirmado por el tamaño de mi vientre, yo tan pequeñita y el padre de mi hijo tan grandote, tendríamos un bebe de mas de 4 kilitos. Tenía que dar a luz en el hospital. Con 39 semanas, entre lágrimas y mucho dolor, di a luz a un bebé gordito y muy sano al que llamamos Stefano. 

Una vez en casa, con bebé y enfermera, empezó esta nueva aventura...¡ser madre !... Que maravilla ver a esa minúscula personita durmiendo a mi lado ( cuando finalmente decide dormirse). Lo que nadie me advirtió fue que desde esa nube rosada en la que me encontraba iba a caer lluvias, tormentas, arcoíris, mucho sol y hasta relámpagos. Que tendrían, un año después, la confirmación de mis sospechas: la paternidad era  muy pesada y decidió ( sin que yo me enterara) que deseaba una vida más 'tranquila y relajada'.  

Devastada y sin energías empezé el proceso de divorcio en este país extraño, que se volvió mi infierno. Pero siendo madre, no hay opción a caer, tienes que estar bien parada para poder sostener a tu cachorro. 

A mi pequeño le tocaría ir a la guardería. Nuevo dilema, ¿qué tipo de guardería elegir?. En Holanda tienes dos opciones: las guarderías en casa de un cuidador calificado y las guarderías de institución. Si bien el costo de las guarderías es muy elevado, como 'madre Soltera' (bueno, divorciada), el estado subvenciona una parte de los costos, por lo que se hacen más accesibles.  

Pero estas historias siempre tienen un final feliz, y este es también es mi caso. Tengo una nueva pareja con quien me casé y tuvimos un bebé. Uhmm, perdón, primero tuvimos un bebé y después nos casamos. Algo tenía que aprender de toda esta tragedia . Primero necesitaba comprobar que 'sobreviviríamos' el ser padres en las buenas y en las malas. 

Nathaly

Nathaly Saucier Livano

Mamá peruana en Holanda