Ser mamá en Estados Unidos

Me llamo Lisi y soy mamá de Jimena y de Carlos, dos niños que han llegado a mi vida para cambiarla por completo y hacerme sentir infinitamente afortunada y feliz. 

Ser mamá es precioso pero también es un reto tremendo. Especialmente si estás lejos de los tuyos. Y es que cuando llegamos a Austin (EEUU) no podíamos ni imaginar que tres años después estaríamos dándole la bienvenida a nuestro segundo hijo aquí, a más de 8.000 kms de España.

La maternidad en Austin, Estados Unidos

Familia Lisi en Estados Unidos

Recuerdo que después de la euforia de conocer la noticia de que estaba embarazada la primera pregunta que nos hicimos fue ¿vamos a tener el bebé aquí, tan lejos de nuestra familia? e inevitablemente la siguiente pregunta que nos vino a la cabeza fue ¿cuánto nos va a costar? Habíamos oído que tener un niño en Estados Unidos podía costar entorno a los 15.000- 20.000 dólares. Gracias a unos buenos amigos con los que vivíamos en ese momento supimos que había diferentes programas a los que optar para recibir ayudas y cubrir los costes médicos. Después de darle muchas vueltas y reflexionar acerca de cuál era la mejor decisión que podíamos tomar (todavía recuerdo las lagrimas de aquellos días en los que no veía nada claro vivir ese momento tan especial lejos de los nuestros) decidimos embarcarnos en la aventura de ser papás en Austin.

Afortunadamente, en ambos embarazos, pudimos optar al seguro médico que ofrece el gobierno en determinadas situaciones y que cubre la totalidad de los gastos. De cualquier forma siempre tienes el miedo de que te llegue alguna factura disparatada a casa por alguna prueba médica que te haya mandado el obstetra y que no esté incluida en la cobertura. 

Superados estos primeros miedos, los dos embarazos fueron muy bien. Pude compaginar mi trabajo como profesora de español con mis primeros seis meses de embarazo. Al terminar mi contrato, coincidiendo con el final del curso escolar, me tomé ambos veranos libres para cuidar de mí y estar preparada para recibir a mis hijos como se merecían.  

En el ámbito laboral no existen facilidades ni una política que proteja a la mujer embarazada. Si tienes un puesto de trabajo cualificado lo normal es que te lo respeten para que te incorpores tan pronto como sea posible (normalmente a las seis semanas después de haber tenido el bebé) pero no es habitual que te paguen el tiempo que estás de baja por maternidad

La reincorporación al puesto de trabajo tampoco es nada fácil. No existe una red de guarderías públicas con unas tarifas de matriculación razonables y los costes habituales de los daycares son muy elevados (entre 900 y 1000 dólares por cinco días a la semana) por lo que muchas mamás deciden renunciar a su trabajo ya que económicamente no les compensa el esfuerzo de separarse de sus hijos todo el día. En nuestro caso y gracias a que mi marido es freelance hemos podido organizarnos para que él cuide de los niños mientras yo trabajo por las mañanas en la escuela y a partir del mediodía yo me quedo con los niños. Aunque supone un ajuste importante en términos económicos creemos que es la mejor fórmula para que los dos podamos disfrutar de la crianza de nuestros hijos sin renunciar a nuestra carrera profesional. 

De la experiencia de ser mamá en el extranjero me quedo con lo bonito y con todos los momentos especiales que hemos vivido aquí. Tener la compañía de parte de nuestra familia en ambos partos ha sido fundamental para poder afrontar el reto llenos de ilusión, rodeados de compañía y de cariño y poder contar con la ayuda que hemos necesitado. Doy las gracias a nuestras familias por apoyarnos de manera incondicional, a nuestros amigos españoles por acompañarnos en la distancia y a nuestros amigos americanos por abrirnos su corazón y hacernos sentir parte de su familia. 

Lisi de Mamás por el Mundo

Elizabeth García

Mamá en Estados Unidos y Pedagoga

Blog Infancia y Educación