Las preocupaciones que quitan el sueño a una madre

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

He escuchado muchas veces a mi madre decir: ´¡Cuando tengas hijos no volverás a dormir igual!' Esa frase me la decía cuando yo era pequeña y estaba enferma, la repetía si de adolescente volvía tarde a casa, y también cuando era joven y viajaba durante varios días o meses. Es una frase a la que no di mucha importancia hasta que fui madre, entonces la entendí.

¿Qué le quita el sueño a una madre?

Las más grandes preocupaciones de una madre

Cuánta razón tenía mi madre, desde que tuve a mi primer hijo mi sueño no ha vuelto a ser el mismo. He debido de desarrollar un sistema de alarma permanente y aunque esté dormida, me despierto a la primera tos, al oír unos pasitos por el pasillo o simplemente para taparles en noches de mucho frío. ¿Dormir de un tirón? Eso pasó a la historia. Eso me ha llevado a preguntarme qué le quita el sueño a una madre a lo largo de la vida de sus hijos:

- Los tres primeros meses del bebé. Por mucho que te avisen, hay que vivirlo, eso de dar cabezadas cada tres horas porque el bebé recién nacido no puede pasar muchas horas sin comer es... ¡una tortura! Llega un momento en que las ojeras forman parte de ti, como los lunares o las pecas.

- Si los niños están enfermos. Ya sea un catarro, gripe, crisis asmáticas o gastroenteritis. La noche es ese momento en que las toses, la fiebre, las diarreas o los problemas respiratorios parecen mostrar más virulencia o quizás sólo sea una percepción. Sin embargo, de alguna extraña manera, los niños están como rosas a la mañana siguiente y nosotras como pasas.

- Las primeras noches fuera de casa. Si el niño va a un campamento de verano, a un viaje de estudios o a casa de un amigo te preguntas si estará bien, porque, por supuesto, nadie hace las cosas ni le cuida como tu... ¿verdad?

- Los temas del colegio. Si el niño no está teniendo buenos resultados académicos, si algún compañero le molesta constantemente o si sus amigos le dan de lado. Y es que, al saber que un hijo está sufriendo, no hay quien pegue el ojo.

Soy madre de niños pequeños, supongo que me queda un largo camino de noches sin dormir, pero no nos adelantemos, que todavía quedan unos añitos hasta que un día me digan: 'mamá, quiero salir por ahí esta noche con mis amigos'.