¿Soy una mala madre?

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

¡Qué mala madre soy! Es una frase que seguramente muchas pensamos aunque pocas veces digamos en voz alta. Y es que, hay que reconocerlo, no somos perfectas. A veces somos gritonas, protestonas, injustas, dejadas, exigentes o autoritarias.

No es que sólo seamos todas esas cosas, seguro que también somos cariñosas, juguetonas, dedicas, protectoras, sacrificadas y dialogantes. Ser perfecta es algo imposible, pero cuando esas imperfecciones afectan a nuestros hijos, nos castigamos pensando que no somos buenas madres.

El síndrome de ser una mala madre

Ser una mala madre

El trabajo fuera de casa, el trabajo dentro de casa y la vorágine del día a día nos eleva el estrés a límites insospechados y esto hace que en ocasiones los más pequeños se vean afectados por nuestro mal genio o porque tenemos un mal día.

Puede que en ocasiones nos invada el síndrome de la mala madre, pero no hay otra, las mamás, por muy buenas que intentemos ser, también cometemos errores: 

1 - Gritar: sí, lo sabemos, gritar a los niños no es bueno ni pedagógico, ni tampoco consigue más que cuando no se grita, pero ¿quién no ha elevado el tono en algún momento ante un niño revoltoso?

2 - Paciencia: es un valor muy importante cuando se es madre, pero al final del día cuando el agotamiento te invade pero los niños siguen con una energía digna del libro Guinness, mandamos a freír espárragos la paciencia y volvemos al punto número 1: gritar.

3 - Decir no a todo: los niños piden tantas cosas que en ocasiones dejamos de escuchar sus peticiones y decimos que no por sistema. 

4 - No dialogar: confesemos, cuántas hemos terminado diciendo: ¡porque lo digo yo y punto! A veces porque los niños no paran de hacer preguntas y no escuchan los argumentos y otras porque directamente no les dejamos ni argumentar.

5 - No dar ejemplo: pedimos a los niños que sean respetuosos mientras insultamos al conductor del coche de al lado porque no puso el intermitente o que no mientan mientras nos escuchan dar una excusa incierta a una amiga para no ir a una cita.

6 - No hacerles demasiado caso: nos quieren contar cosas, pero no tenemos tiempo para escuchar, nos piden que les leamos un cuento pero lo dejamos para otro momento, quieren que juguemos pero tenemos que poner la lavadora, cambiar los pañales al pequeño y llamar al fontanero... ¡y todo a la vez!

Si no puedes evitar sentirte como una mala madre en algún momento seguro que es porque eres una madre fantástica. Te preocupa el bienestar de tu hijo y quieres lo mejor para ellos, reconoces tus errores y pretendes enmendarlos y, aunque vuelvas a fallar en lo mismo, te esfuerzas en hacerlo mejor día a día.