¿Tienes el síndrome de burnout o de la mamá quemada?

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

¿Qué padre o madre no se ha sentido alguna vez agotado, desesperado, estresado... a punto de estallar? Criar a los niños puede llevar a la sobrecarga física y emocional de cualquiera, sobre todo de aquellos cuidadores que pasan todo el día con ellos. Esta sensación ya tiene nombre, se llama síndrome de burnout o del cuidador quemado. Se había aplicado normalmente al trabajador quemado, pero cada vez más se utiliza para referirse al estrés de las mamás y papás.

Qué es el síndrome de burnout o de la mamá quemada

Sindrome de la mamá o papá quemados

La vorágine no tiene fin y cualquier madre y padre sabe que la multitarea forma parte de la rutina diaria desde primera hora de la mañana. Somos como la diosa Shiva, tenemos manos para todo: con una mano les lavamos, peinamos y vestimos, con la otra preparamos el desayuno y les ayudamos a tomarlo, la tercera es para poner a punto todo lo necesario para la escuela y no olvidemos la cuarta que es la que les pone en fila frente a la puerta a la hora indicada. Todos llegan relucientes y bien preparados al colegio pero tu llegas al trabajo y te das cuenta de que has olvidado peinarte o llevas la camiseta del revés. 

¿Cómo no vamos a sentirnos quemados cuando no disponemos de tiempo para nosotros? En ocasiones todas las tareas relacionadas con los niños, la casa y el trabajo no nos dejan ni un minuto libre al día. Ni siquiera para ese momento de ensoñación repentino que invade a todo ser humano. ¡Pues no! Cuando ya te estás imaginando tomando el sol en la playa mientras la brisa del mar te acaricia, se escucha una voz: 'mamaaaaaaaa, pedrito me ha pegadooooooo'.

El síndrome del burnout pasa por: aislarte socialmente de tu entorno, tener dificultad para la concentración, dormir mal, perder de interés por cosas que antes te llenaban, sentir estrés, ansiedad, cambio en el apetito, tener un sentimiento de impotencia... No creo que haga falta decir más, sí, los padres y madres estamos quemados, ¿y qué hacemos para solucionarlo? 

- Delegar: es la palabra clave, que somos héroes y heroínas ya es un hecho, ¡por supuesto!, pero tampoco hace falta pasarse. Pedir ayuda no es signo de debilidad y puede desahogar nuestras tareas diarias. Dejar que los abuelos o cuidadores se ocupen durante un rato al día o a la semana de los niños para poder tener tiempo es fundamental.

- Mantener el contacto: el asilamiento social no es nada positivo. Ahora con la tecnología no es nada complicado mantener una charla, aunque sea virtual con nuestros amigos de siempre. Pero si además, podemos dejar a los niños con alguien cercano para tomar un café, esto supone una recarga de pilas increíble.

- Reserva un tiempo para ti: ser madre o padre no significa dejar de ser persona. Intenta guardar un tiempo, por pequeño que sea para ese hobbie favorito, ya sea leer, hacer yoga o dar un paseo bajo la lluvia.