Los deseos de los niños para 2012

Las familias empezamos un año nuevo cargado de esperanzas. Son muchas las ilusiones que ponemos sobre la mesa cuando comienza un nuevo ciclo de 12 meses, que esperamos sea mejor que el anterior. Pero, ya sabemos que la suerte no viene sola, hay que acompañarla de esfuerzo, trabajo y constancia para que las cosas bien hechas den sus merecidos frutos. 

Los buenos propósitos para el nuevo año

Los deseos de los niños para 2012

"Mamá, así pasa con las notas", me decía mi hijo el otro día. Este es el mensaje que hay que fomentar en los niños desde la más tierna infancia porque los buenos resultados no sólo se ven en la notas del colegio, también se notan en la amistad a través del cariño que te demuestran tus seres queridos, se percibe en las relaciones familiares con la buena disposición y ayuda que nos prestamos continuamente, en las relaciones con los compañeros... y así en muchos órdenes de la vida.

Y es que las cosas buenas no llegan sin más, hay que alimentarlas, hay que enriquecerlas día a día, dando lo mejor de uno mismo. Durante esta semana, en la mente y en los corazones que muchos niños sigue viva la magia de la Navidad, y muchos se esfuerzan por ser más "buenos" estos días que normalmente. El inicio de las clases y la vuelta al colegio marca el escenario ideal y el momento perfecto para empezar a poner en marcha esos buenos propósitos para el año nuevo.

Empezar bien el año es muy importante. Para los niños, detalles pequeños como ser puntual, no contestar, hacer los deberes y estudiar sin que me lo pidan mis padres, respetar las normas en casa y en el colegio o ser tolerante con mis hermanos son grandes hazañas que conseguir para ser mejor persona. Incentivar a los niños a que empiecen el año con motivación es misión de los padres, si lo que queremos es educar a nuestros hijos en la realidad, es decir, que cada conducta tenga una consecuencia real que sirva a los niños para dirigir y seleccionar los comportamientos adecuados. 

Esta actitud de los padres y de los niños permite adquirir como familia una conciencia moral del comportamiento que alimenta ilusiones y esperanzas, algo que nunca se debe perder porque marca el umbral de felicidad con el que nos levantamos todas las mañanas. Luchemos porque nuestras ilusiones, deseos y esperanzas para el año próximo se mantengan vivas durante todo el año y no decaigan. Alimentemos los buenos propósitos de nuestros hijos, son parte esencial de la educación.

Marisol Nuevo.