Renacemos con los niños en Navidad

La Navidad es motivo de nuevos propósitos, de cambios, de esperanza, de mejoras e ilusiones en el futuro. Los niños nos ayudan con su empuje a renovar todas esas perspectivas, renovando nuestros propósitos.

Este espíritu que impregna toda la Navidad nos dura todo el año y siempre que nos alejamos un poco del camino recordamos nuestras promesas navideñas.

Renueva tu ilusión en Navidad con tus hijos

Navidad con los niños

Así es como cada generación lo viene haciendo cada Navidad en casa, en familia y entre amigos como una tradición con largos siglos de antiguedad. Y es que la palabra Navidad proviene del latín y significa Nacimiento, y con este significado renovamos cada año nuestra esperanza en un mundo mejor desde hace siglos, ya que el día de Navidad fue oficialmente reconocido en el año 345, aunque no fue hasta la Edad Media cuando la Navidad se convirtió en una fiesta que se celebra cantando villancicos.

Estos cantos, los villancicos, son cantos que se entonan en Navidad para celebrar el nacimiento del Niño Jesús. Esta costumbre tiene su origen en la Edad Media y se mantiene en recuerdo de los muchos profetas que anunciaban el nacimiento del Niño Jesús. La gente de la villa, los villanos, fueron los que adaptaron los antiguos himnos y cantos en latín con los que la Iglesia recordaba la llegada de Jesús, transformándolos en canciones muy cálidas. Precisamente, son esas canciones las que hoy se conocen con el nombre de villancicos. Los primeros se originaron, según se cree, en Inglaterra, en la época de Enrique I, los cantos eran en latín y amenizaban las fiestas de la Corte. 

La primera Navidad que se celebró en América fue el mismo año del descubrimiento, el 25 de diciembre de 1492. Según cuenta la historia, Colón realizaba un reconocimiento de los archipiélagos de la zona, cuando una mala maniobra dañó irreparablemente a la carabela “Santa María”. Los indígenas le ayudaron a rescatar la carga y a construir un fortín donde quedaría parte de la tripulación. Se utilizaron las maderas del barco para levantar dicho fuerte, y se terminó de construir el 25 de diciembre. Por esa razón, se llamó al fuerte “Fuerte de Navidad” (Natividad). Allí celebraron con gran emoción la Navidad de 1492. 

Ese año no cenaron pavo en Navidad, ya que la tradición del pavo asado de Nochebuena vino un poco después. Según cuentan las crónicas, el pavo de Nochebuena tuvo su origen en México en el siglo. XVI. Los aztecas se lo hicieron probar a Hernán Cortés, a quien le agradó y lo llevó a España.

Quienes lo probaron tampoco pudieron contárselo a sus amigos y familiares al otro lado del Atlántico, ya que las tarjetas navideñas datan del siglo XIX. Al parecer, fueron inventadas por sir Henry Cole, quien en el año 1843 encargó a un amigo pintor que le dibujara y pintara una escena navideña, que luego mandaría reproducir en una imprenta. Utilizó esas tarjetas dibujadas para escribir unos breves deseos de felicidad a sus amigos y familiares, y las envió por correo.

Como veis todo en Navidad está relacionado con la tradición y con nuestros mejores deseos de felicidad. El Nacimiento marca la pauta de renovación de propósitos y metas.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com