Los niños no quieren cuentos fantásticos, sino reales

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Siempre hemos pensado que a los niños les gustan los cuentos de fantasía. Como los niños tienen mucha imaginación, querrán oír historias increíbles: niños que pueden hacerse invisibles, hadas que transforman calabazas en carrozas, alfombras voladoras... ¿O no?

Un reciente estudio, elaborado por los psicólogos norteamericanos Jennifer Barnes, Emily Bernstein y Paul Bloom, pone patas arriba todas nuestras creencias: los niños prefieren hechos reales frente a ciencia ficción. Somos los adultos los que nos aferramos a las historias fantásticas

Por qué los niños prefieren historias reales frente a los cuentos fantásticos

Niña y niño leen

Este estudio explica el porqué de esta paradoja: los niños están aprendiendo, y necesitan modelos de conducta que se ajusten a la realidad, frente a historias de ciencia ficción con personajes extraños. En el momento en el que comienzan a distinguir entre fantasía y realidad (a partir de los 7-8 años), se decantan con modelos reales porque es justo a partir de ellos de los que podrán aprender. Necesitan, por tanto, historias creíbles. 

Pensando en todo esto, ahora entiendo por qué mis hijos me piden cada noche que les cuente historias y anécdotas de cosas que me pasaron de pequeña, frente a maravillosos cuentos, inventados, de niños que viajan por el espacio y conocen a seres fantásticos y extravagantes o seres diminutos con poderes extraordinarios. 

Cómo alimentar la imaginación de los niños

Existen otras formas de incentivar la imaginación, además de la lectura. Y, ¿cómo? A través del juego. El juego simbólico hace que los niños practiquen y jueguen a desdibujar la realidad. Les deja una puerta abierta a la creatividad. ¿A qué juegos nos referimos?

- Juegos con plastilina.

- Marionetas o títeres.

- Disfraces.

- Juegos de construcción.

- Dibujo.

Lee a tu hijo. Y juega con él. Aprenderá a partir de la realidad para jugar a crear fantásticas historias.