Por qué dar a luz niñas duele menos

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

¿Recuerdas el momento del parto? En la mayoría de los casos, este sentimiento es una mezcla de dolor, estrés, miedo y finalmente, alegría. Pero... si has tenido niño y niña, ¿recuerdas si fue diferente? Según científicos de la Universidad y el Hospital Clínico de San Cecilio de Granada, dar a luz a una niña duele menos que dar a  luz a un niño. 

Por qué el parto de niños duele más

Tener niñas duele menos que tener niños

Según los resultados de estas investigaciones (publicadas en la revista Pediatric Research), las mujeres afrontan desde el principio mucho mejor el proceso del dolor. Es decir, que su nivel de tolerancia al dolor y al estrés es superior al de los hombres

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la experiencia de 56 embarazadas que iban a dar a luz en el Hospital Clínico de Granada. 27 de ellas tuvieron niños y 29 tuvieron niñas. Se recogieron muestras de sangre de las embarazadas al comienzo del proceso del parto y durante el expulsivo. Las madres que tuvieron niñas presentaban unos mayores niveles de defensas antioxidantes y un menor proceso de inflamación en su parto

Tras el parto, los investigadores analizaron también la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos. Encontraron más componentes antioxidantes en las muestras de las niñas. Descubrieron que las niñas tienen un sistema enzimático más maduro que el de los niños, lo que hace que se enfrenten mejor al momento del parto y las hace más fuertes ante los primeros problemas que pudieran surgir en sus primeros días de vida. De ahí que la esperanza de vida en recién nacidas sea superior al de recién nacidos.

El dolor según la fase del parto

De todas formas, cada persona resiste de una forma diferente al dolor. El umbral del dolor varía mucho dependiendo de la embarazada. Aún así, cada fase del parto suele concentrar el dolor en una zona concreta. 

1. Las primeras contracciones: El dolor de las primeras contracciones comienzan a sentirse en la espalda y la zona lumbar. Es regular y se va intensificando a medida que pasa el tiempo. Es la fase de dilatación, de apertura del cuello uterino. El dolor de este proceso se irradia hacia la zona lumbar. Ante este dolor, lo mejor es el masaje en la zona de espalda y costado.

2. Contracciones más seguidas: Cuando la dilatación ya alcanza su epicentro, el dolor se desplaza a la zona de la barriga, a la altura de la pelvis. El dolor se hace más agudo. Esto es así porque las contracciones uterinas se intensifican. El dolor viene y va, se vuelve insoportable pero también deja algún instante de 'calma'.

3. Durante el expulsivo: El dolor se concentra en la zona sacra, del pubis, esfínter anal y muslos. 

4. Tras el parto: Una vez finalizado el alumbramiento, el dolor cesa. Sin embargo, porco después pueden aparecen de nuevo una serie de contracciones, denominadas 'entuertos'. Se debe a la contracción del útero para evitar hemorragias. Se trata de dolores punzantes, parecidos al de una menstruación intensa.