Cómo se curan las heridas de los niños paso a paso

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Por lo general, las heridas más comunes en los niños se localizan en sus articulaciones, es decir, en los codos, rodillas, hombros… y se producen cuando los niños se caen, utilizan algún objeto para el que no están preparados y en otras infinitas situaciones. Las caídas, los golpes, las heridas, son inevitables. Lo importante es saber atenderlas correctamente y curarlas adecuadamente.

Cómo curar una herida en los niños

Madre pone una tirita a su hijos

Los brazos y las piernas son las partes del cuerpo del niño donde más se observan heridas. Yo todavía guardo el recuerdo de caídas espectaculares que he tenido en mi infancia, gracias a las cicatrices que han dejado en mis rodillas. Creo, además, que los niños se caían y se herían mucho más que hoy. Nuestra diversión era más callejera. A mi me encantaba jugar en las obras de construcciones y cada tres por cuatro aparecía con un moratón o una herida. Hoy en día, los niños se quedan más en casa, viendo la televisión o jugando a los videojuegos, por muchas cuestiones como la comodidad, la seguridad, etc.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que se hagan una herida. También en casa. Para curar bien una herida, es necesario:

1. No asustarse. Mucho de la reacción que tengan los niños se debe a la reacción que tengan sus padres. Es importante que el niño mire y sienta que su madre o su padre tienen el control de la situación.

2. Desinfección. Lo primero que se debe hacer para curar una herida es desinfectarla. El mejor desinfectante y el más económico es el agua y el jabón. Echar agua a chorro, limpiar con jabón y luego aclarar y secar la herida. Jamás utilizar el algodón y sin una gasa esterilizada.

3. Antiséptico. Aplicar un desinfectante, un antiséptico a la herida. Bien clorhexidina o povidona yodada. Con la clorhexidina a chorro, se desinfecta la herida, siempre desde el borde interno hacia el extremo para no arrastrar una posible suciedad que hay podido quedar o bacterias para dentro de la herida.

4. Hablar con el niño. Es importante explicar a los niños lo que estamos haciendo para que él se sienta cómplice de la cura.

5. Protección. Si la herida está expuesta a roces, es recomendable cubrirla, con un apósitos específico o bien una tirita.

6. Tras la primera cura. Se requiere repetir el proceso de curación cada vez que el niño se duche o bañe.

7. Herida sangrante. En el caso de la herida sangre constantemente, con la ayuda de unas gasas, un pañuelo o cualquier otro tejido limpio, se debe hacer presión directa y suave sobre la herida para cortar algo de la circulación. Solo en el caso de que la hemorragia siga sangrando, hay que llevar al niño a un servicio médico.