Mitos de la homeopatía para niños

Roi Piñeiro PérezPediatra

La homeopatía es una medicina alternativa creada en 1796 por Samuel Hahnemann. Se basa en la doctrina de «lo similar cura lo similar». Es decir, una sustancia que cause los síntomas de una enfermedad en personas sanas curará lo similar en personas enfermas. Pero claro, no vamos a inyectar directamente un elemento nocivo en una persona.

Lo que hacen los homeópatas es diluir millones de veces dicha sustancia en alcohol o agua destilada, hasta el punto donde ya no queda nada de la molécula original. ¿Les convence? A mí no.

Por qué no no creer en la homeopatía

Mentiras de la homeopatía

1-  Porque la propia Wikipedia, libre de posibles intereses farmacéuticos, considera que la homeopatía es una pseudociencia y se ha descubierto que sus remedios no son más efectivos que los placebos.

2- Porque carece de plausibilidad biológica y sus axiomas contradicen hechos científicos, porque los mecanismos de acción postulados para su supuesta eficacia son tan científicamente implausibles como físicamente imposibles.

3- Porque evaluaciones realizadas por el National Health and Medical Research Council (NHMRC) australiano y los Ministerios de Salud de Reino Unido y Suiza ya concluyeron que la homeopatía es ineficaz y desaconsejaron continuar su financiación.

4- Porque defensores contemporáneos de la homeopatía han propuesto el concepto de la “memoria del agua”, según el cual el agua “recuerda” las sustancias mezcladas en ella y transmite los efectos de dichas sustancias al consumirse. ¿Les convence que el agua recuerde? A mí no.

5- Ni una sola preparación homeopática ha demostrado ser inequívocamente diferente del placebo. Pero, ¿qué es esto del placebo? Pues resulta que está demostrado que el hecho de atender a un paciente con una dolencia y administrarle un remedio, tiene efectos positivos siempre. Son cosas de nuestro sorprendente y gran desconocido cerebro.

¿Qué debe hacer un medicamento de verdad? Superar dicho efecto placebo, para poder considerar que realmente el fármaco tiene algún efecto beneficioso para el paciente. ¿Superan los productos homeopáticos este efecto placebo? Rotundamente no. Y ¿qué lleva un placebo? Pues ningún medicamento. Es una pastilla que habitualmente dentro lleva azúcar. ¿Les convence que el azúcar cure? Está dulce, y nos alegra la vida, pero no debe ser vendido como fármaco. Debe ser vendido al mismo precio que el azúcar.

Y, ¿no resulta entonces curioso que este tipo de productos sean vendidos como soluciones para la diabetes, el asma, la vesícula, los dolores abdominales y un extenso e infatigable etcétera? Todo en uno, ¡excelente pack! Pero, ¿cómo es posible entonces que a mi vecina le haya ido tan bien para el “reuma”? Se llama efecto placebo.

Por qué muchos médicos están en contra de la homeopatía

Debe ser que las compañías farmacéuticas nos pagan millones por tapar los beneficios de estos magníficos productos, porque dudo mucho que nos interesemos por curar a nuestros pacientes (evidentemente, el tono es irónico). ¿Les convence? ¿Creen que por escribir estas líneas contra la homeopatía mañana tendré un Ferrari esperándome en la puerta de mi casa? Pues créanlo fuertemente durante unos segundos, a ver si así uno de mis sueños se convierte en realidad.

Pero, si realmente son efectivos, ¿cómo es posible que no estén financiados por el Sistema Público de Salud? ¿Por qué no son considerados principios activos por las Agencias de Medicamentos? Y sobre todo, ¿por qué los homeópatas no se prestan abiertamente para realizar ensayos clínicos serios y rigurosos con sus productos? Así lo hacen todas las empresas farmacéuticas, ¿por qué no siguen las mismas reglas del juego? Si tan buenos son, los resultados deberían ser excelentes. ¿Les convence? A mí no.

Ahora bien. Cada uno es libre de emplear su dinero en aquellos bienes que más le apetezcan. ¿Les convence la homeopatía? Sigan con ella. Pero mi consejo como médico: dejen a sus hijos tranquilos. Porque ellos no pueden elegir si creen o no creen. Porque realmente nadie sabe qué llevan dentro todas estas pastillitas, y porque más de un susto ya hemos tenido en urgencias pediátricas. Homeopatía en niños no, gracias. Consulten #nosinevidencia en Google y en redes sociales si todavía les queda un poco de fe en esta pseudociencia, aunque sea ahogada en millones de litros de agua nostálgica.