La pesadilla de los piojos para los padres

Los piojos, esos diminutos parásitos que anidan en el cabello de nuestros niños, que se contagian con facilidad y que se multiplican a toda velocidad, han demostrado ser una auténtica pesadilla para los padres, según hemos podido comprobar todo el equipo de GuiaInfantil.com al leer las numerosas experiencias que vosotros, los padres, nos habéis contado. 

Los piojos de los niños nos ponen histéricos

NIño rascándose cabeza

Ya me está picando la cabeza sólo de pensar en ellos al ir leyendo todas las experiencias de los padres, algunas de ellas verdaderamente graciosas. Y es que, como en otras ocasiones, aunque se pasa mal en el momento, luego cuando lo revives todos nos divertimos recordando las situaciones por subjetivas, comprometidas o absurdas.

La mayoría de los papás que habéis tenido una experiencia con los piojos de los niños en casa no quisierais volver a repetirla. Para muchos, la primera infestación de piojos de vuestros hijos fue una sorpresa, apareció de repente y para combatirla el primer tratamiento de ataque contra la plaga fue un remedio casero. Untar aceite de oliva o de bebé, mayonesa o vinagre han sido los recursos caseros más usados. Mientras unos relataban como debido al vinagre estuvieron oliendo a ensalada toda la semana, otros tuvieron que lavar la cabeza de sus niños hasta 4 veces para retirar toda aquella capa de grasa de la cabeza de su niño. No obstante, algún padre ha llegado más lejos al usar la aspiradora para llevarse los piojos de la cabeza de su hijo y otra mamá recordó como, cuando era niña, su madre roció su melena con insecticida, le puso un gorro y pasó así toda la noche.

Y es que la histeria que producen los piojos a las madres no tiene parangón. Una mamá relataba que sólo le faltó ponerse a gritar en medio de la calle cuando descubrió que su hija tenía toda la cabeza llena de piojos y llamar a un fumigador porque al llegar a casa se puso a lavar absolutamente todo lo lavable, levantó colchones, muebles, sábanas, cortinas, cojines y colchas con el objetivo de no dejar ni un piojo vivo en casa. Unos días después, un papá nos contaba lo nervioso que le ponía ver a su hijo rascarse la cabeza con 'verdadera pasión', mientras otra mamá nos relataba, todavía alterada, que su hijo vino contando a casa que se le caían bichos a los libros en el colegio, pero cuando un día merendando se le cayó uno al plato, a ella misma casi le da algo.

El contagio al resto de los miembros de la familia es otro tema recurrente en vuestras experiencias, que causa mucho nerviosismo. Una mamá nos dejó con la boca abierta al relatar cómo lloraba cuando durante una boda se percató de que su madre, la abuela de su niña, tenía todo el tocado lleno de bichitos. Al mismo tiempo, nos llegaba otro correo pidiendo socorro porque su hijo se los había contagiado estando embarazada. 

Pero si hay algo en lo que coinciden todas las experiencias relatadas es que los piojos son muy pesados de quitar, muy latosos. Cuando parecía que ya habían desaparecido todos, vuelves a pasar el peine y encuentras alguno, nos habeis dicho muchos de vosotros. Y es que el tema de las resistencias a los antipediculicidas no es como para tomárselo a broma. Una mamá desperada y al borde del ataque de nervios nos pedía ayuda diciendo 'he probado con todo, y siguen ahí'. 

Marisol Nuevo.

Si quieres saber más sobre piojos hemos preparado una serie de videos de piojos y pediculosis con un experto que te darán mucha información sobre qué son, cómo prevenirlos y cómo tratarlos