10 beneficios de la siesta para bebés y niños

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

La siesta: uno de los grandes placeres de los países latinos y cada vez más de los anglosajones. El término viene del siglo XI y de una de las reglas del abad italiano San Benito: reposo y tranquilidad en la hora sexta, que era entre las 12 y las 15 horas.

Esta costumbre tan española, se vuelve fundamental y una práctica necesaria y beneficiosa para los bebés y los niños. Quizás después de saber por qué, también optes por adoptar echar un pequeño sueño después de comer.

10 razones para que los niños se echen la siesta

Beneficios de las siestas

Los fanáticos de las siestas sabemos lo importantes que son para afrontar el resto del día esos 20 minutos de descanso tras la comida, es un "reseteo" al que es difícil resistirse. Si es así para nosotros, imagina lo básico que debe ser para el bebé y el niño. Los expertos recomiendan que los niños duerman la siesta durante sus primeros cinco años, ya que tiene múltiples beneficios para su desarrollo:

1. Las siestas mejoran la memoria: según un estudio estadounidense, los niños recuerdan mejor lo que están aprendiendo si duermen la siesta. 

2. Los niños desarrollan un mayor rendimiento psicológico y social: investigaciones realizadas por expertos del sueño revelan que los niños que no sestean después de dormir tienen más síntomas de hiperactividad, ansiedad y depresión.

3. Ayuda a mejorar el rendimiento: echar una cabezada después de comer ayuda a los niños a poder afrontar la tarde con más energía y con capacidades renovadas para resolver problemas.

4. Estimula la creatividad y la imaginación: ya que al echar un pequeño sueño también damos un descanso al cerebro.

5. Mejora el rendimiento escolar: investigaciones sobre el sueño infantil revelan que una pérdida de sueño de manera prolongada durante la infancia está relacionada con peor rendimiento escolar, incluso aumenta el riesgo de retraso del lenguaje.

6. Tranquiliza y disminuye la irritabilidad: a los niños el cansancio les vuelve irascibles e inquietos, por lo que un pequeño sueño les ayudará a estar más calmados.

7. Genera positivismo: ayuda a mantener una buena salud psíquica, a tener mejor humor y estar más positivos.

8. Mejora la atención: ese pequeño parón que ya hacen la mayoría de mamíferos y contra el que los humanos no debemos resistirnos, potencia la capacidad de concentración de los niños.

9. Mejora el aprendizaje: los estudios revelan que la actividad cerebral es más alta en las personas que duermen la siesta en comparación con las que no las duermen. Si además, los niños están en un período de aprendizaje constante, es importante que no se la salten.

10. Ayuda a crecer: los ciclos de sueño y vigilia modulan las funciones cardiovasculares, respiratorias y endocrinas. Se libera la hormona del crecimiento, esencial para el desarrollo.