Dormir al bebé: errores y aciertos de los padres

El sueño infantil es un tema muy importante para los padres, ya que del sueño de nuestro hijo depende nuestro descanso, tener buena cara, estar descansado para trabajar, tener energía para hacer algo de ejercicio o tiempo para uno mismo.

Si nuestro hijo duerme mal nos preocupamos, el tema forma parte de nuestras tertulias e incluso lo consultamos con el pediatra, pero ¿de qué depende? 

El vínculo afectivo influye en el sueño del bebé

Madre con bebé en la cama

Hasta ahora se creía que los hábitos y costumbres del bebé a la hora de conciliar el sueño eran determinantes. La rutina de horarios y costumbres, como bañar y acostar al bebé siempre a la misma hora, evitar encender la luz si llora por la noche, acostumbrarle al día y la ncohe mediante luz y oscuridad, evitar dormirle en brazos y al pecho o acunarle en exceso hasta que se duerma, procurando que el bebé aprenda a dormirse solito, son algunos de los consejos que durante años hemos aprendido los padres tras el nacimiento de nuestros bebés. 

¿Qué influye en los patrones de sueño de los bebés? ¿Por qué dormir bien es mucho más fácil para algunos niños pequeños que para otros? Un reciente estudio ha analizado las conductas de las madres en relación al sueño de sus bebés y ha llegado a la conclusión de que las emociones, que son la forma más básica de comunicación entre los bebés y los padres, influyen de manera determinante en el sueño de los bebés. Así, cuando los padres son más receptivos y responden adecuadamente a las señales de sus hijos, el comportamiento específico o rutina de los bebés a la hora de acostarse es más positivo y promueve un mejor sueño.

Y es que el sueño es como una especie de separación nocturna para padres e hijos, que puede generar ansiedad en uno u otro bando. Las interrupciones del sueño de los bebés pueden estar motivadas para establecer de nuevo el contacto con sus padres, su atención, entrando así en una espiral que no termina nunca. Por tanto, el vínculo afectivo con el bebé puede mejorar notablemente la calidad del sueño de toda la familia. 

Llevar al bebé en brazos, para mecerlo, cantarle, alimentarle, mirarle detenidamente o besarle sienta tan bien a los padres como a los bebés. Encontrarse atendidos y entendidos es tan positivo que no me extraña que todas estas muestras de amor y de afecto mejoren la calidad del sueño infantil, ya que proporcionan un bienestar emocional y una seguridad difícil de igualar. Los psicólogos han denominado a estas conductas, que a los padres nos salen naturalmente del corazón, conductas nutrientes. Aliméntalas y verás como vuestro descanso y el sueño del bebé saldrán beneficiados.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com