Los trasplantes en niños

El 27 de febrero, se celebra en España el Día Nacional del Trasplante. Esta fecha nos ha hecho girar nuestra mirada hacia todos aquellos niños que, en un momento determinado necesitan un trasplante de un órgano o tejido para poder sobrevivir o tener una calidad de vida adecuada. Y es que, el trasplante no es otra cosa que la sustitución de un órgano o tejido enfermo por otro que funcione adecuadamente. Se pueden trasplantar huesos, tendones, córneas, piel, corazón, médula ósea, sangre de cordón umbilical...

¿Cómo funciona el sistema de trasplantes?

Niña en el hospital

Para que un niño pueda recibir un trasplante, es necesario que exista un donante. España es el país con mayor tasa de donación de todo el mundo. Las donaciones se realizan de forma altruista por personas anónimas y todo el proceso es cubierto económicamente por el Sistema Nacional de Salud. Este sistema, considerado como un ejemplo, es cada vez más imitado por más países.

Los niños que pueden recibir un trasplante son aquellos que tienen algún daño en alguno de sus órganos y no pueden curarse con otro tipo de tratamiento. Por tanto, el trasplante viene a ser la única solución para evitar su muerte. Es entonces cuando el niño entra en una lista de espera para recibir ese órgano que necesita. 

El criterio que se emplea para que un niño en lista de espera reciba un trasplante está basado en criterior de urgencia y después se respeta el criterio territorial. Es finalmente el equipo del trasplante quien decide qué paciente es el más indicado para recibir el órgano dependiendo de la compatibilidad, sus características o gravedad. Sin embargo, en muchos casos, es un familiar directo el donante para el niño.

La Organización Nacional de Trasplantes en España, comparte cifras muy optimistas, y es que sólo en 2013 realizó 4279 trasplantes gracias a la generosidad de 1655 donantes. Y es que, durante los 25 años de vida de esta organización se han registrado más de 1000 donantes infantiles y se han trasplantado órganos a casi 3000 niños. La mayoría de trasplantes que se realizan en estas edades tempranas son de riñón e hígado.

Por ello, la mayor esperanza para todos aquellos niños que están esperando un trasplante es la generosidad de la gente anónima que decide convertirse en donante de órganos. Es un ejemplo para todos, el de aquellas personas que deciden donar un órgano o tejido a otro niño o familia que no conoce ni conocerá, es una de las mayores expresiones de la solidaridad, pero el fin lo justifica: salvar la vida de un niño.

Fuente: Organización Nacional de Traspantes