Para muchos padres la hora de la comida de sus hijos se convierte en un infierno. Esa boca cerrada que no se abre ni siquiera cuando sacamos todos los juguetes, encendemos el televisor o disfrazamos los platos con su salsa preferida, es nuestra peor pesadilla. Después del éxito experimentado con su método para resolver el problema del insomnio infantil, Eduard Estivill se preguntó si no podría aplicarse también al problema de la alimentación infantil. Para ello solicitó la ayuda de una pedagoga, Montse Domènech, y entre ambos desarrollaron un método sencillo, práctico, con unas sólidas bases científicas, para enseñar a comer bien , y de todo, a los niños.
Para celebrar algo en la oficina, para las alegres y divertidas fiestas de la primavera y el verano, para el bautizo, el cumpleaños más señalado o para una comida de Navidad. Cartas de menús y tarjetas de mesa hechas con cariño, servilleteros, velas y originales centros de mesa consiguen crear el ambiente adecuado para cada fiesta.