La enuresis y su relación con el cerebro del niño

El cerebro del niño puede ignorar las señales enviadas por la vejiga

En ocasiones la incontinencia de la orina en los niños viene condicionada o está asociada a otro tipo de desarreglos o patologías. El cerebro puede ignorar las señales que le envía la vejiga. Cuando la vejiga envía constantemente señales al cerebro para activarlo, éste podría acabar ignorándolas, así que cuando los esfínteres del niño precisan de más atención para conseguir el control de la orina, el cerebro se relaja ante el bombardeo de señales recibidas.

Parece el cuento de Pedro y el lobo. Así lo ha demostrado un grupo de investigadores de Hong Kong al comparar la cantidad de señales que envían los niños que se hacen pis en la cama hacia el área cortical del cerebro durante el sueño, con las de un grupo de control que no moja la cama al dormir.

¿Cómo funciona el cerebro de un niño que hace pis en la cama?

Niña en la cama triste

De esta comparativa, observaron que los niños con incontinencia enviaban el doble de señales a la corteza cerebral que los que no se orinaban en la cama. Y, sin embargo, su cerebro las ignoraba. Para descubrir por qué el niño no era capaz de despertarse, pese a tener un sueño más ligero, encontraron una respuesta paradójica: se debía, precisamente, a la elevada estimulación provocada por las señales de la vejiga, que suprimía la transición entre el sueño y los estados de vigilia del niño. Así que cuando el niño tenía ganas de orinar, no las percibía, debido a la falta de respuesta de su cerebro.

Por otra parte, este grupo de expertos también señaló una conexión entre los ciclos del sueño y la enuresis. La vejiga de un niño actúa como un órgano reflejo que se contrae automáticamente, pero los niños que mojan la cama lo reprimen, haciendo que la vejiga se vacía involuntariamente.

Volver al índice de enuresis infantil