Este es el tema elegido por la Organización Mundial de la Salud -OMS, en 2007, para reclamar a los gobiernos, las organizaciones y las empresas, más seguridad sanitaria internacional.
El 7 de abril de cada año, se celebra en todo el planeta el Día Mundial de la Salud. Es un día en el que cientos de actos marcan la importancia de la salud en la construcción de una vida feliz y productiva.
El Día Mundial de la Salud, con el que se conmemora la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), brinda una ocasión para fomentar la toma de conciencia sobre aspectos clave de la salud mundial. El tema de este año es la seguridad sanitaria internacional. Esta vez el objetivo de la jornada es instar a los gobiernos, las organizaciones y las empresas a "Invertir en salud para forjar un porvenir más seguro".
Las enfermedades emergentes y epidemiógenas y los brotes de esas enfermedades, como el SRAS y la gripe aviar, así como la continua propagación del VIH/SIDA, las emergencias humanitarias y otras amenazas graves para la salud pueden definirse como emergencias de salud pública. La seguridad sanitaria internacional es la primera línea de defensa contra crisis sanitarias que pueden devastar a personas, sociedades y economías en todo el mundo.
La aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) a partir de junio de 2007 ayudará a crear mecanismos de alerta y respuesta ante brotes epidémicos y a reforzar los existentes a nivel nacional e internacional, y contribuirá a hacer el mundo más seguro.
Para celebrar el Día Mundial de la Salud 2007, el 2 de abril tendrá lugar en Singapur un debate mundial de alto nivel donde se resaltará la importancia de la seguridad sanitaria internacional. Dicho debate, en el que participarán la Directora General de la OMS, dirigentes políticos y líderes de opinión, servirá de foro dinámico para examinar los retos de la seguridad sanitaria y hallar la manera de que los asociados colaboren en la preparación y respuesta ante las amenazas graves para la salud.
En el actual contexto de crecientes amenazas mundiales para la salud, entre ellas el SRAS, la gripe aviar, el VIH/SIDA y las emergencias humanitarias, el tema de este año para el Día Mundial de la Salud y el Informe sobre la salud en el mundo es la seguridad sanitaria internacional. El Día Mundial de la Salud 2007 proporcionará a la comunidad internacional una ocasión ideal para considerar la creciente interdependencia entre la salud y la seguridad, así como la necesidad de Invertir en salud para forjar un porvenir más seguro.
Las amenazas para la salud no tienen fronteras. En una época caracterizada por el comercio y los viajes mundiales generalizados, las enfermedades nuevas y existentes atraviesan las fronteras nacionales y amenazan nuestra seguridad colectiva. Sólo podremos contener su propagación mediante la firme colaboración entre los países desarrollados y en desarrollo y una atención más centrada en el intercambio de información y el fortalecimiento de los sistemas y la vigilancia de la salud pública. Espero con interés la entrada en vigor, en junio de este año, del Reglamento Sanitario Internacional revisado. Su aplicación ayudará a crear y reforzar mecanismos eficaces para la alerta y respuesta ante brotes epidémicos a nivel nacional e internacional. Tenemos que seguir invirtiendo y creando capacidad.
El VIH/SIDA es un claro ejemplo de la interdependencia existente entre la salud y la seguridad. El VIH/SIDA amenaza la estabilidad de regiones y naciones enteras. A diferencia de otras muchas enfermedades, el SIDA destruye a los miembros más productivos de la sociedad. A pesar de los importantes esfuerzos que se están desplegando para obtener una vacuna y una curación y aumentar el acceso a tratamientos asequibles, aún queda mucho por hacer.
Las amenazas para la seguridad individual y comunitaria son numerosas y de diversa índole. Destacan entre ellas las crisis repentinas que para la salud y las economías suponen las enfermedades emergentes, las emergencias humanitarias, los efectos del cambio climático o la degradación del medio ambiente, el bioterrorismo y otros riesgos agudos para la salud. Para hacer frente a los efectos sanitarios de esas amenazas es preciso trabajar colectivamente a fin de mejorar la preparación y la eficacia de la respuesta en el momento oportuno.
Habida cuenta de la creciente complejidad que entrañan esos desafíos para la salud y la seguridad y la respuesta que es necesaria, estas cuestiones no sólo conciernen a los gobiernos, sino también a las organizaciones internacionales, la sociedad civil y el mundo empresarial. La Organización Mundial de la Salud no pasa por alto este hecho y está contribuyendo a que el mundo sea un lugar más seguro al trabajar en estrecha colaboración con todas las partes interesadas con el fin de abordar esos desafíos comunes.
Si bien la colaboración es esencial en muchos niveles, cada país y cada comunidad deben invertir en salud y crear capacidad para prevenir las amenazas nuevas y existentes mediante el fortalecimiento de sus propios sistemas de salud pública. Con frecuencia esto requiere importantes inversiones en vigilancia de la morbilidad y en prevención y educación. Pero otras veces se trata de algo tan sencillo y asequible como proporcionar mosquiteros para reducir la propagación del paludismo, o garantizar la disponibilidad de agua potable en las emergencias humanitarias.
Éste es mi primer Día Mundial de la Salud como Directora General de la Organización Mundial de la Salud. Basándome en las excepcionales contribuciones de mis predecesores, en especial del Dr. LEE Jong-wook, me motiva la convicción de que en nuestro mundo cada vez más poblado y estrechamente interconectado, donde la gente tiene una gran movilidad, debemos actuar juntos para garantizar la seguridad sanitaria internacional.
En este contexto, les invito a participar en el Día Mundial de la Salud 2007 en un esfuerzo compartido por Invertir en salud para forjar un porvenir más seguro para todos.
Texto de:Dra. Margaret Chan
Directora General
Organización Mundial de la Salud