Que la natación es uno de los deportes más completos y uno de los más favorables para el crecimiento de los niños, no hay dudas. Tanto es así que los bebés ya empiezan a practicarlo desde la más temprana edad.
Lo que sí puede perjudicar a los niños es el exceso de cloro que pueda contener en el agua de las piscinas que suelen frecuentar. La Sociedad Española de Neumología advirtió, en el último Congreso Nacional que se desarrolló en Sevilla, que el exceso de cloro en las piscinas
puede causar asma y dañar los pulmones.
El peligro y los riesgos del cloro en la piscinas y los niños
El riesgo, según los expertos, es mayor para los nadadores, monitores de natación y personal de mantenimiento, por su prolongada y frecuente exposición al cloro. Sin embargo, también puede afectar seriamente a los bebés y niños pequeños de dos o tres años que, en temporadas de calor, pasan largas horas en la piscina o acuden a cursos intensivos de verano, debido a que sus pulmones aún están en plena fase de desarrollo.
La función respiratoria de los niños en este periodo es más proclive a reaccionar de forma irregular ante un elemento irritante como es el cloro. La inhalación de cloro ataca a la pared de los pulmones y expone a los pequeños a riesgos de contraer asma.
Los expertos alertan de que las concentraciones de 150 mg. por metro cúbico son muy peligrosas incluso en exposiciones cortas y que pueden inflamar los pulmones con acumulación de líquido.
Los primeros síntomas de que algo va mal en la piscina
El primer síntoma que se puede observar en un niño afectado por el exceso de cloro es la irritación de las mucosas oculares, de la nariz y de la garganta, hasta que se produce un dolor agudo. Esa irritación puede, incluso, producir una tos refleja, y posteriormente, el vómito. En casos extremos, puede producir un edema pulmonar.
Prohibición no, cuidado sí
Según los congresistas no existen motivos para que los padres se alarmen más de la cuenta. Con solo estar atento y controlar tanto el nivel de cloro de la piscina a que acuden sus hijos, como el uso que hacen de ellas, es suficiente. No hay razón para prohibir a que los niños disfruten de la piscina.