El cloro de las piscinas y los niños

El cloro de las piscinas puede causar enfermedades a los niños

La natación es uno de los deportes más completos y uno de los más favorables para el crecimiento de los niños, no hay dudas. Tanto es así que los bebés empiezan a practicarlo desde la más temprana edad y son admitidos en las piscinas desde los 6 meses. Sin embargo, el exceso de cloro que pueda contener el agua de las piscinas es lo que puede perjudicar a los niños.

La Sociedad Española de Neumología advierte que el exceso de cloro en las piscinas puede causar asmay dañar los pulmones de los pequeños.

El peligro y los riesgos del cloro en las piscinas de niños

El cuidado con el cloro en la infancia

El riesgo, según los expertos, es mayor para los nadadores, monitores de natación y personal de mantenimiento, por su prolongada y frecuente exposición al cloro. Sin embargo, también puede afectar seriamente a los bebés y a los niños pequeños de dos o tres años que, en temporadas de calor, pasan largas horas en la piscina o acuden a cursos intensivos de verano, debido a que sus pulmones aún están en plena fase de desarrollo.

La función respiratoria de los niños, en este periodo de crecimiento, es más proclive a reaccionar de forma irregular ante un elemento irritante como es el cloro. La inhalación de cloro ataca a la pared de los pulmones y expone a los pequeños a los riesgos de contraer asma. Los expertos alertan de que las concentraciones de 150 mg. por metro cúbico son muy peligrosas, incluso en exposiciones cortas, y que pueden inflamar los pulmones con acumulación de líquido.

Los primeros síntomas de exceso de cloro en la piscina

El primer síntoma que se puede observar en un niño afectado por el exceso de cloro es la irritación de las mucosas oculares, de la nariz y de la garganta, hasta que se produce un dolor agudo. Esa irritación puede, incluso, producir una tos refleja, y posteriormente, el vómito. En casos extremos, puede producir un edema pulmonar.

Prohibición no, cuidado sí

Según recomienda la Sociedad Española de Neumología, no existen motivos para que los padres se alarmen más de la cuenta. Con sólo estar atento y controlar tanto el nivel de cloro de la piscina a la que acuden sus hijos como el uso que hacen de ellas, es suficiente. No hay razón para prohibir a que los niños disfruten de la piscina.