Existen muchos tipos de niños: tranquilos, sagaces,
reservados, comunicativos, inquietos..., un solo adjetivo es insuficiente para describir a un niño, pero nos sirve para buscar patrones de actuación: contrarrestar actitudes, estimular acciones, evitar problemas futuros, etc. Por ejemplo, no debemos tratar igual a un niño con fuerte carácter que otro más tranquilo o calmoso..., cada niño es diferente y debemos tratar de
no agravar conductas muy marcadas a través de diferentes
juegos y tratos.