Ayer, durante la cena, mi hijo de
dos añitos se decidió a probar la
ensalada de lechuga y tomate, es verdad que no le ha causado gran entusiasmo, pero considero que ha sido un comienzo importante: ¡hasta ahora no había querido ni verla! Este pequeño logro, me hace pensar sobre los grandes beneficios de comer en familia o en grupo, si se trata del comedor escolar.