¿Quién, alguna vez, no ha disfrutado y jugado a la gallinita ciega? Era uno de mis
juegos preferidos. Al principio siempre me daba algo de
miedo, de resbalar y derrumbarme, pero al final me lo pasaba maravillosamente bien. Además, me ha servido mucho para darme cuenta de muchas cosas, entre otras de lo difÃcil que es desplazarse sin poder ver como los demás.