Un niño de tan solo nueve años
golpea con un palo a otro niño en
un parque. Los padres del niño agredido invitan a los padres del
niño agresor a su casa para hablar del tema cívicamente. Lo que empieza con tolerancia y comprensión acaba llevándoles, por un cambio de actitudes entre ellos mismos, a enfrentarse mutuamente, dejando al descubierto lo complicadas que son las relaciones humanas, y más aún, cuando se trata de padres.