En todas las familias hay un
reparto de papeles entre los padres. Tanto la madre como el padre tienen un cometido en el proyecto común de formar una
familia y los hijos se benefician y nutren de la diferente
personalidad y aportación de sus padres. A veces, suele ocurrir que después de una
separación, la madre (que suele convivir con los niños) intenta compensar o suplantar de alguna manera la
ausencia del padre en el hogar familiar con la aparente y sana intención de que su hijo no se resienta con los cambios en la relación con el padre.