Normalmente nuestra preocupación cuando llevamos los
niños a la piscina, se centra sobre todo en
su seguridad, es decir, si llevan o no manguitos, en
enseñarles a nadar, o si están utilizando la crema con el factor de
protección solar adecuado. Sin embargo, los neumólogos advierten que el agua con mucho cloro y poco cuidada puede poner en riesgo la salud de los pequeños.