La diabetes es la segunda enfermedad crónica que más afecta a los niños. Los casos aumentan año tras año, llevando a los niños afectados a tener un alto grado de responsabilidad y control por lo que podría ocurrir si no se tienen los cuidados adecuados.
¿Habéis visto por ahí fantasmas, vampiros, brujas, muertos vivientes, almas en pena...? ¿Todavía no? Pues ¡cuidado! porque están a punto de salir. Con o sin calabaza siniestra, en breve será la noche de Halloween y el día de Todos los Santos, y las tradiciones de un lugar, si tienen éxito, suelen exportarse sin remedio a todos los rincones del mundo.
Enseñar a nuestros hijos a controlar sus impulsos debe ser una de las metas en la educación familiar; es algo así como la acción de "amaestrar" a la zorra de que hablaba Saint Exupery en su genial y siempre actualizado libro El Principito. Un niño impulsivo es aquél que actúa sin pensar y sin medir consecuencias de sus actos o palabras.
Después de haber pasado toda la mañana recolectando chiles en un campo agrícola del norte de México, Javier Hernández, de 10 años, puede ir a la escuela y asistir de dos a tres horitas de clase por la tarde. Javier se considera un niño afortunado ya que la mayoría de los niños de su misma edad y condición de vida, jamás han pisado una escuela.
Cuando un niño presenta problemas de sueño, es decir, se muestra resistente y tarda en dormirse, duerme muy pocas horas, tiene trastornos respiratorios durante el sueño, y encima presenta somnolencia diurna, puede estar a un paso de tener una depresión, si no se los trata a tiempo.
Sin medicación ni terapias, la psicoterapeuta Louise Reid ha elaborado un método que permite resolver rápidamente los problemas vinculados con la ansiedad en los niños. La técnica puede ser encontrada en el libro que acaba de ser editado en México, y que fue escrito por ella para prevenir futuros trastornos en los niños, y al mismo tiempo orientar a los padres para que puedan curar la ansiedad en sus hijos.