Los niños más mayorcitos usan
la mentira de forma más elaborada que los más pequeños y, seguramente, más de una vez logran engañarnos diciéndonos que han hecho los
deberes para poder salir a jugar o
ver la televisión. Gracias a la mentira obtienen un beneficio que siendo
sinceros no conseguirÃan. La idea es hacerles comprender, cuanto antes, que ir con la verdad por delante es siempre ventajoso, ya que más tarde o más temprano la mentira tiene consecuencias contra él mismo.